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ROJO SOBRE GRIS

Suegros

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión27-06-2011

Era una de los puntos de mi “lista de boda especial”, esa que lista de cosas que no se pueden comprar pero que llevas en el corazón como profundos deseos, y que al final son los más importantes. Son esas cosas que te preocupan, y deseas que sean de una manera ideal, aunque no sabes exactamente cómo se hacen y se logran. Yo quería que mi marido pudiese llegar a querer todo aquello que es importante para mí tanto como yo; y quería también amar todo lo que él amase con la misma fuerza que él. En especial, me pasaba con mis seres queridos, con mi familia, con mis padres y mi hermana. Y con los suyos. Esta semana ha sido divertida. “¿A casa de tus suegros?”, me preguntaban extrañados, “pero no estarán ellos, ¿verdad?”, insistían sorprendidos. “Pues sí, sí están”. Y aquí me encuentro: adoptada por mis suegros durante una semana entera. ¡Y estoy feliz! Feliz de quererles y dejarme querer por ellos. Es fácil, porque son maravillosos. Pero podría no haberlo descubierto. Sin embargo, contemplo con mi imaginación la alegría que mi marido experimenta al comprobar que amo, quiero y me importan sus padres como a él mismo. Contemplo cómo eso le hace crecer más en su amor por mí y por sus propios padres, porque el amor es contagioso y ejemplar. Y siento cómo me hace crecer a mí en una forma de amar muy especial y auténtica. Así me siento yo cuando estamos con mis padres y él se preocupa por ellos como yo, o disfruta con ellos como yo, y bromea, les escucha y les trata como yo lo haría y hasta mejor. Cuando le veo así, me siento más querida, más profundamente amada, amada hasta el tuétano, hasta lo más invisible de mí, hasta mis orígenes, hasta más allá de lo que sé de mí misma. No podemos dejar de ser quienes somos en gran parte por ese lugar del que venimos, ese hogar que nunca deja de serlo. Y quiero, quiero amar a esas personas a las que les debo ser la cuna de este hombre que es el compañero de mi vida, a las que sólo puedo decir: gracias. Rojo sobre gris a los sugeros. Por su papel insistituible e imprescindible en la familia que todos anhelamos disfrutar. Porque los necesitamos. Porque su presencia es clave en la vida de un matrimonio y en la experiencia del amor. Son ejemplo, son sabiduría, son incondicional amor de padre y madre. Y conocen a tu compañero o compañera de camino como nadie en este mundo.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

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