ANÁLISIS DE ESPAÑA
Bildu y el' holliganismo' político

Por Alejandro Requeijo
2 min
España27-06-2011
El lehendakari Patxi López dijo una y otra vez que era partidario de que el Tribunal Constitucional diese luz verde a Bildu porque sería una muestra de normalidad. Y como él, demasiada gente tanto dentro del PSE como en el PSOE (¿y en el Gobierno?). Uno de ellos el ya ex alcalde de San Sebastián Odon Elorza. Seguramente, si más de uno pudiese rebobinar, diría y haría cosas distintas. ¿Qué pensaban que era Bildu?. ¿Por qué en toda la historia de la lucha antiterrorista ha habido siempre ilusos, iluminados, tontos últiles que le presuponen buenas intenciones a quienes menos se lo merecen?. ¿Qué pensarán ahora los jueces del Tribunal Constitucional que dieron luz verde a Bildu al no ver en esta coalición lazos con la ilegalizada Batasuna? Seguro que una importante mayoría de la izquierda abertzale radical haya apostado mayoritariamente por pasar de la violencia y hacer política. Pero, visto lo visto, de lo que tampoco hay duda es que esa decisión tan sólo atiende a razones de rentabilidad, pragmatismo o supervivencia. Nunca por el convencimiento de que más de 800 asesinatos son éticamente cuestionables. La prueba de que el mundo de ETA no estaba maduro para volver a las instituciones es lo que ha sucedido en los últimos días en los que la nota común ha sido la chulería y el desafío constante al Estado de Derecho. Acoso en los plenos municipales, prohibición a los escoltas, los cargos electos empiezan a designar a dirigentes de Batasuna como asesores que también cobran su sueldo de las arcas públicas... Por supuesto que cualquier opción política puede defender la independencia. Faltaría más. Esas son las ventajas de una democracia que ellos han tratado de asesinar durante décadas. Pero el problema es que lo que está haciendo Bildu no es política, es holliganismo. Es decir, no es que pretenda valerse del sistema para lograr sus objetivos, sino que su objetivo es cargarse el sistema porque ese y no otro ha sido siempre su objetivo máximo. Puede ser más o menos discutible ganar un partido jugando mal, pero es legítimo. Lo que no se puede es pretender ganar metiendo goles con la mano o amenazando al rival para que se quede en el tunel de vestuarios. A eso es a lo que juega Bildu envalentonado por una inexplicable victoria en los tribunales que no esperaban y conscientes de que están donde están sin necesidad de haber renunciado a nada, ni siquiera a que ETA abandone la violencia.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






