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SIN CONCESIONES

El último Debate de la Nación

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión27-06-2011

Recuerdo el último Debate sobre el estado de la Nación de Aznar. Fue también el último de José Luis Rodríguez Zapatero como líder de la oposición. El PSOE atravesaba entonces malos momentos internos, aunque enormemente felices si los comparamos con los actuales. Acababa de ganar las elecciones autonómicas en Castilla-La Mancha, en Extremadura, en Aragón y había logrado el poder en Baleares y Cantabria. Justo todo lo que ahora ha perdido con Zapatero. Los barones socialistas, con José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra a la cabeza, amenazaban el liderazgo de Zapatero. En el Debate de la Nación, Aznar tuvo la oportunidad de hundir al entonces líder de la oposición pero prefirió ser más suave. Dejó que el adversario se creciera pese al reproche de la bancada del PP, cuyos diputados lamentaban que el presidente no hubiera dado la puntilla al candidato socialista. Nueve meses despues, aquel Zapatero que apodaban Bambi, dio la sorpresa en las elecciones generales y arrebató el poder a los conservadores. Recuerdo aquel Debate de la Nación y pienso que algún socialista pensará en estos momentos algo parecido pero a la inversa: por qué Zapatero no daría la puntilla a Rajoy hace tres años, cuando parecía un cadáver político. Ahora da la sensación de que ni siquiera Rubalcaba, el más hábil de los políticos españoles, será capaz de invertir las encuestas y arrebatar el poder a la derecha, como hizo Zapatero en 2004. Este Debate de la Nación sirve para corroborar la soledad parlamentaria de Zapatero, la agonía de su ocaso gubernamental y la debilidad política que le obliga a ceder una y otra vez ante los nacionalistas para sacar sus reformas adelante. Puede que este sea el Debate de la Nación que jamás se debería haber celebrado. Hace un año, empezaba a especularse con un adelanto de las elecciones generales que, a la vista de los acontecimientos posteriores, quizá hubiera sido mejor convocar. Ahora lo reclama casi todo el mundo: oposición, empresarios, sindicatos, millones de parados... Pero Zapatero sigue empeñado en aguantar hasta el final, lo que retrasa otros diez meses la salida de la crisis. El país entero parece tener asumido que este Gobierno es incapaz de mejorar la economía, así que haría mejor en admitir los errores cometidos -que son muchos- y dar paso a otro. No hablo de Rajoy expresamente, pues casi cualquiera podría mejorar el balance de Zapatero. El mero cambio al frente del Ejecutivo ya generaría una esperanza, una expectativa, un optimismo tras años de mentiras, improvisaciones y decepciones. Bastaría con que Zapatero renunciara a la Presidencia del Gobierno en favor de Alfredo Perez Rubalcaba. Sería algo así como lo que hizo el laborista Tony Blair en Gran Bretaña cuando comprobó que había perdido el favor de los ciudadanos. Cedió el testigo a Gordon Brown y el país escuchó una voz distinta que abrió un sendero a la esperanza. Aquello no sirvió para que el Partido Laborista se salvara de la quema, pero sí fue el principio del cambio para la nación. Rubalcaba podría jugar ese papel si Zapatero le despejara el camino. Puede, incluso, que fuera la única oportunidad para demostrar su valía sin el lastre de Zapatero y llegar a las elecciones generales del año que viene con alguna posibilidad de éxito. Eso o adelantar la cita con las urnas. Todo lo demás es prolongar una agonía de más de dos años por ver cuándo se marche el presidente del Gobierno.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito