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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Cambiar el mundo

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad19-06-2011

Las calles españolas se han llenado de indignados un mes después del comienzo del famoso movimiento 15-M. Muchas miles de personas han alzado su voz de forma pacífica para pedir justicia social y para poner el acento sobre los no pocos puntos en los que falla la democracia. A veces las ideas son más perfectas que las personas, pues como tales, los indignados también tienen sus errores. Como sujeto único e irrpetible, cada persona trata de defender sus derechos y aspira a mejorar su propia vida. ¿O realmente se ha producido una revolución de conciencia tal que cada indignado antepone el bien común a sus propios intereses? En España, no se olvide, la envidia, el orgullo y el egoísmo siguen siendo los deportes nacionales. Y eso que aún no ha pasado un año desde que la Selección Española de Fútbol se convirtiese en campeona del mundo... Dicen que Arquímedes, cuando inventó la palanca, pidió un punto de apoyo porque se consideraba capaz de mover el mundo. La pesadez de las cargas del sistema político menos imperfecto de los que existen quizás también necesite un punto de apoyo para mejorar. Quizás éste resida en que cualquier sociedad está integrada por personas. Por eso, posiblemente, para rehumanizar la sociedad y, como consecuencia, esa imperfecta democracia en la que vivimos, el punto de apoyo esté en cada uno de los ciudadanos. Para cambiar (para mejorar, entendemos) el mundo hay que comenzar por uno mismo. Todo está inventado. No es nuevo que la actitud lleva al hábito y el hábito a la costumbre. Sólo así, un día, que no sería mañana, la sociedad sería más justa. Pero, hasta entonces, aparte de manifestarse, toca trabajar en ese compromiso de hacer las cosas bien. Y mirar en el otro las posibilidades que tiene, olvidándose, al tiempo de la contemplación del propio ombligo. ¿Podrá ser? La carne es débil...

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo