ANÁLISIS DE ESPAÑA
1) Sortu, 2) Otegi, 3) presos

Por Alejandro Requeijo
3 min
España13-06-2011
Lo daban por imposible hace aproximadamente un año, pero logrado el objetivo de colar una marca en las pasadas elecciones municipales, Batasuna sólo tiene que continuar con su hoja de ruta. Y lo hace mucho más reforzada tras los espectaculares resultados del 22-M. Ahora son la fuerza más votada si se suman los apoyos recabados en el País Vasco y Navarra, el territorio de su soñada Euskal Herria. Así, el siguiente paso es lograr la legalización de Sortu, algo con lo que ya cuentan. Si los argumentos del Tribunal Constitucional para dar luz verde a Bildu fueron los que fueron, sería extraño que los jueces dictaminasen ahora algo diferente con respecto a esta otra marca blanca. El invento de Bildu no estaba mal para volver a las instituciones, pero Batasuna prefiere no compartirse con nadie y quiere su propia marca. Otro escenario en el que Batasuna va a poner a prueba su capacidad de movilización y de presión en los próximos días son los juicios que este mes y el siguiente sentarán en el banquillo a su líder, Arnaldo Otegi. Por uno de ellos, la Fiscalía pide 10 años de cárcel. Esta es la única causa por la que permanece en prisión provisional desde finales de 2009 por lo que, en caso de ser absuelto, previsiblemente quedaría en libertad con todo lo que ello significa. El empuje y el carisma de Otegi imprimiría un cariz nuevo a la situación. Al final, todos los pasos que está dando la izquierda abertzale radical es la hoja de ruta que publicitaron el pasado septiembre en Gernika. Y no se diferencia en casi nada con respecto a la declaración de Anoeta de 2004. Por eso el siguiente paso será una campaña en favor de la vuelta a casa de los presos terroristas repartidos en cárceles de toda España. La última prueba de esta estrategia es la manifestación del pasado fin de semana por las calles de Bilbao. Cargos electos de Bildu e históricos terroristas como Sagarduy o Agiriano compartiendo pancarta. Tanto Otegi como Sortu dependen de los jueces --o al menos eso dicen las normas del Estado de Derecho-- pero, en el caso de los presos, el reglamento penitenciario es lo suficientemente flexible como para que el Gobierno pueda maniobrar. Ya lleva años realizando movimientos estratégicos de presos buscando la división entre un colectivo ahora de nuevo unido tras el éxito de Bildu. Y en el horizonte queda la 'Doctrina Parot', cuya derogación por parte del Tribunal Constitucional provocaría la excarcelación inmediata de decenas de terroristas. La pregunta es cómo va a reaccionar ante todos estos movimientos los próximos meses un Gobierno que se tambalea y regido por una bicefalia en la que no está muy claro quien manda. También es una incógnita qué hará el PP, llamado a gobernar y a cerrar este negro capítulo de la historia de España. Una cosa está clara, algo no se ha debido hacer bien cuando en menos de un año era el Estado quien ganaba por goleada el partido a Batasuna y ahora -sin que estos hayan dado ningún paso irreversible- la sensación es completamente la contraria.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






