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SIN CONCESIONES

La última oportunidad de Rubalcaba

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura4 min
Opinión12-06-2011

Que Rubalcaba sería el candidato del PSOE en las próximas elecciones generales era un secreto a voces. Pero cuando Zapatero le designó, pensé de inmediato en el gran reto que tiene por delante como ministro del Interior. Imaginé que su verdadera oportunidad de ganar los comicios de 2012 llegaría si la banda terrorista ETA anuncia el fin de la violencia antes de la cita con las urnas. Zapatero lleva desde 2005 tratando de colgarse esa medalla. Empezó a soñar con ella cuando, al poco de llegar a La Moncloa, recibió una carta de los asesinos en las que le ofrecían abrir un proceso de negociación. Esa ambición fue la que permitió el famoso mitin de Arnaldo Otegi en Anoeta, la tregua de 2006, la célebre frase del "principo del fin" del terrorismo, el triste atentado en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, la posterior liberación de Ignacio de Juana Chaos y la legalización parcial de ANV para las elecciones municipales de 2007. Han pasado cuatro años y uno de esos gestos ha vuelto a repetirse. Esta vez, ha sido con el nombre de Bildu. Los proetarras han colocado sus concejales y alcaldes en cientos de ayuntamientos del País Vasco y Navarra. Camuflados entre candidatos de formaciones legales como Eusko Alkartasuna, los que siempre justificaron y ampararon el terrorismo han vuelto a las instituciones. Regresan para cobrar sueldos públicos y para gestionar el dinero que todos los ciudadanos pagamos con nuestros impuestos. Cuesta creer que sea verdad. Pero lo es. El Tribunal Constitucional lo permitió, el Gobierno no se ha quejado demasiado y el Partido Popular mira para otro lado como si la cosa no fuera con la formación que lidera Mariano Rajoy. Pero lo más probable es que el propio Rajoy gane las elecciones generales del año que viene y tenga que gestionar la herencia que le deja este Gobierno. No sólo la económica, también la de ETA. La banda terrorista atravesaba y atraviesa -todavía- el peor momento en 40 años de historia. Estaba o está a punto de claudicar e hincar la cabeza en tierra. Pero el regreso de Bildu a los ayuntamientos puede darle oxígeno y dinero suficiente para resucitar. La única esperanza que nos queda es que a los representantes políticos de ETA les tiente tanto el poder que obliguen a sus compañeros de las pistolas a renunciar definitivamente a la violencia. El éxito electoral ha sido tan grande para Bildu que quizá piensen al fin que es mejor defender sus ideas a través de la palabra que mediante las bombas. Quizá sea eso lo que espera Rubalcaba, como un milagro con el que dar la vuelta a las encuestas en apenas diez meses. Quizá esta vez haya opciones reales de que ocurra y por eso el PP de Rajoy está silencioso, para que luego no le acusen de haber boicoteado lo que muchos consideran la paz. Quizá sea cómplice o, al menos, conocedor de los pasos hacia la democracia que el Gobierno está forzando a dar a los proetarras. En el PP hay algunas personas que están convencidas de que Rajoy conoce a la perfección lo que se está cociendo. Todo cuanto ha ocurrido hasta ahora estaba anunciado. Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, escribió hace tiempo la hoja de ruta que está siguiendo el entorno de ETA. Pero nada de esto habrá servido si el cuento soñado por Patxi López, Rubalcaba y Zapatero no llega al final feliz que todo el mundo espera. Ellos tienen la oportunidad de colgarse la medalla en vísperas de las elecciones generales. Sería el mejor cartel que podrían soñar para presentarse a los comicios. Pero hasta eso resulte insuficiente para que el PSOE gane la próxima cita con las urnas. El terrorismo ya no es ni el primero, ni el segundo y ni siquiera el tercer problema para los españoles. Al contrario, el barómetro del CIS pone de manifiesto que los políticos le han superado como motivo de preocupación para millones de ciudadanos. Esto significa que ahora mismo hay más enfado hacia los gobernantes que hacia los terroristas. Luego puede que ni el fin de ETA fuera suficiente para una victoria socialista en las generales. Si ese sueño de Zapatero y Rubalcaba no se hace realidad en los próximos meses, el enfado hacia el Gobierno puede crecer aún más y más. Porque la presencia de Bildu en los ayuntamientos dejará de ser una anécodota o una fotografía en los periódicos. Pasará a convertirse en un tormento para miles de personas en el País Vasco. Y eso es imperdonable.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito