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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Bin Laden sigue dando de lo que hablar

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional09-05-2011

Como era de esperar, Osama bin Laden sigue dando de lo que hablar hasta después de muerto. No es para menos, el hombre más buscado del mundo durante los últimos 10 años perdió la vida en una operación militar ejecutada con precisión por las fuerzas especiales de Estados Unidos en una población de Pakistán. Instantes después de confirmarse la noticia, la alegría se desbordó en las calles de las principales ciudades estadounidenses y la mayoría de los líderes políticos mostraron su satisfacción. Sin embargo, en algunos sectores de la opinión pública mundial han empezado a surgir dudas a medida que la Casa Blanca daba detalles de cómo se produjeron los hechos. Según parece, algunas de las confesiones que condujeron al escondite de Osama bin Laden fueron obtenidas mediante torturas a presos islamistas. Además, Bin Laden no estaba armado cuando fue abatido y Pakistán no estaba al tanto de la operación, por lo que se violó su soberanía territorial. La pregunta que surge es la de si todo vale en la lucha contra el terrorismo. De si es necesario saltarse la ley para acabar con esta lacra que puede golpear en cualquier parte del mundo. Los políticamente correctos, los moralistas y los que cuestionan todo lo que hace Estados Unidos dirán que lo ocurrido es una barbaridad. En el lado opuesto están los que creen que en casos tan extremos como éste, se puede traspasar la legalidad establecida. Al fin y al cabo, Bin Laden fue el responsable del mayor atentado de la historia y fuente de inspiración para otros muchos terroristas. En cualquier caso, la operación militar para acabar con el hombre más buscado del mundo demuestra la determinación de Estados Unidos y que es un país que no se arruga ante las consecuencias de sus actos. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 fueron un golpe inolvidable para los estadounidenses y desde entonces no han escatimados esfuerzos para hacer justicia (los críticos hablan de venganza). La desaparición de Osama bin Laden no significa el fin del terrorismo internacional ni que el mundo sea ahora más seguro. Los radicales pierden un símbolo pero no su fijación para acabar con los “infieles”. Es más, podría decirse que Bin Laden y Al Qaeda se habían convertido en una marca que solo con nombrarla ya causaba pánico y obtenía más credibilidad. De hecho, es casi seguro que ni Bin Laden ni Al Qaeda han participado directamente en muchos de los atentados islamistas perpetrados tras el 11-S. Con la acción militar estadounidense, la lucha antiterrorista ha cosechado un gran éxito. Sin embargo, los líderes mundiales no deberían dormirse en los laureles ya que el islamismo radical ha echado raíces en numerosos sectores de la población y todavía queda mucho trabajo por hacer y golpes por sufrir.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD