ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Sin miedo

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad02-05-2011
Millones de personas en todo el mundo tienen la corazonada de que el beato Juan Pablo II debe estar en los altares. Lo avala su fama de santidad -los milagros que hizo en vida, pero que no sirven para su beatificación-. Pero, a veces, puede más el pálpito del pecho que las pruebas evidentes. Y aunque las haya, este hombre de ojos azules cautivó con su sonrisa y su firmeza a medio mundo porque tenía un "algo" especial. El beato Juan Pablo II dijo que no había que tener miedo. Y en esas están millones de personas, plantadas ante el oscuro vértigo de la vida, aprendiendo que en la adversidad y el sufrimiento existe una preciosa oportunidad para realizarse como persona y crecer hacia la trascendencia. O, dicho de otra manera, que se puede encontrar la santidad lo mismo haciendo tortillas de patata, que en una oficina o en un hospital. Pero las palabras del papa resultan un tanto complicadas de cumplir a pie de obra. El "no tengáis miedo" pasa por noches oscuras y senderos marcados de tropiezos. El ser humano tiene miedo porque piensa que Dios no está a su lado. Y no sólo tiene miedo: pavor, temor extremo. Quizás haya que hacer caso a ese papa que trabajó como picapedrero, formó parte de una compañía clandestina de teatro y sirvió de referente mundial moral durante más de cinco lustros. Quizás sea ya el momento de abrir las puertas de par en par al inquilino de la cruz a la que tanto se aferró el beato Juan Pablo II. Muchas personas, que incluso jamás nos cruzamos con el nuevo beato, tenemos una corazonada. ¿Quién dijo miedo?
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






