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En indicativo

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura1 min
Opinión02-05-2011

No en imperativo, ni en pasado, ni en futuro. Ni siquiera en exhortativo. En indicativo. Esa es la reflexión de Benedicto XVI sobre la carta de Pedro, en la misa de beatificación de Juan Pablo II: «Por ello os alegráis [] No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación (1 P 1, 6.8-9). Todo está en indicativo porque hay una nueva realidad, generada por la resurrección de Cristo, una realidad accesible a la fe. Es el Señor quien lo ha hecho dice el Salmo (118, 23)-ha sido un milagro patente, patente a los ojos de la fe. El pasado, fue; el futuro, tal vez será; el imperativo, ordena; la exhortación, alienta. El indicativo es una forma de evidencia en el presente. Indica, muestra, revela y, en esa misma acción, indica un camino. Mirad cómo se aman, decían de ellos hace dos mil años. Mirad cómo se aman y mirad cómo le aman, podemos decir hoy, respecto de lo ocurrido en Roma (otra vez, en Roma; 2000 años después, en Roma) el pasado fin de semana. Una lección sobre El amor a las letras y el deseo de Dios. Sobre el amor a las letras por el deseo de Dios que caracterizó desde su origen a la cultura monacal, cuyo fundador, San Benito, recuerda el Papa con su nombre. Y una explicación bien sencilla de en qué consiste la vida cristiana. Sacramentos, oración y testimonio de amor. Vi la beatificación con un buen amigo. Ya tienes tu artículo. Ya tienes dónde la vida se ensancha. Pues eso. Un presente indicativo donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach