SIN CONCESIONES
La tortura del 22-M

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión02-05-2011
Esta semana comienza la campaña electoral. Para muchos ciudadanos es toda una tortura. Los políticos comienzan a pedir el voto. Las calles se llenan de vallas publicitarias con las caras de los candidatos. Los gritos de los mítines acapararán los informativos. Y los periódicos se llenan aún más de crispación entre los partidarios de unos y los de otros. En medio de ese clima estamos más de medio centenar de periodistas. Viajamos incrustados en las caravanas que persiguen a Zapatero y Rajoy por toda España. Para nosotros también es una tortura física. Son quince días de provincia en provincia, del avión al autobús, de ciudad en ciudad, de mitin en mitin, durmiendo pocas horas, escuchando repetida la misma cantinela jornada tras jornada, mañana y tarde. Para esta campaña se está gestando algo que puede convertir la campaña electoral en otra tortura para los políticos. Es #sinpreguntasnocobertura, que a través de Twitter y un grupo de Facebookestá uniendo por fin a los periodistas para que no toleremos las ruedas de prensa sin preguntas que, cada vez más, convocan los partidos políticos y los ministros. En esto, la sucesora Carme Chacón bate todos los récords y es la reina de la opacidad informativa. Cosas así no se pueden permitir, ni con Zapatero ni con Rajoy. Esta campaña también tiene pinta de convertirse en una tortura para el PSOE, al que se le fugan los votantes por minutos. Era muy curiosa la imagen del sábado de Canarias, donde Zapatero no consiguió llenar el recinto reservado para el mitin. Cuando uno tiene problemas de público, es que tiene un problema de voto aún más serio. Pero todavía es peor cuando te saltan espontáneos por todos los lados y te interrumpen el discurso. Ocurrió con un grupo saharaui, que reprochó al presidente del Gobierno que haya olvidado sus promesas a este pueblo. Y apareció otro grupo de parados, para criticar que los socialistas sean incapaces de frenar el número de desempleados, el cual roza los cinco millones. Cuando suceden estas cosas, el fin de ciclo es irremediable. Pasaba lo mismo en 2003, en una campaña idéntica de elecciones autonómicas y municipales. Entonces eran los detractores de la intervención militar en Iraq los que se colaban en los mítines de Aznar para corear aquello de "¡No a la guerra!". Fue una tortura para el PP, que veía como algún espontáneo le fastiaba los actos allá donde fuera. No había forma de remontar las encuestas y menos cuando los mítines demostraban la división social que había provocado la decisión más polémica de Aznar. Ahora le ocurre algo parecido a Zapatero. Las encuestas pronostican que perderá las municipales, se llevará un chasco en las autonómicas y le echarán de La Moncloa en las generales. Nunca una derrota estuvo tan clara con tanto tiempo. Así que el tiempo que le queda a Zapatero debería ser para disfrutarlo pero, en realidad, será una tortura. Cada día que pase estará más solo. La prueba llegará en las urnas el 22-M.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






