¿TÚ TAMBIÉN?
¡Indignaos!

Por Álvaro Abellán
3 min
Opinión25-04-2011
El bestseller en el género de ensayo de esta temporada es un opúsculo, casi un panfleto, de un hombre a quienes son de etiqueta fácil califican de izquierdas: Stéphane Hessel. Su autoridad, además de tener 94 años y de toda una vida dedicada a defender ciertos derechos humanos, especialmente el de la paz, es que formó parte de la resistencia francesa anti-nazi y que participó como secretario en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El librillo en cuestión, ¡Indignaos!, ciertamente, no dice nada nuevo. Y no digo esto por ser de derechas (nunca he estado en ese juego), sino porque tengo cierto sentido común, compartido con el carnicero, el pescadero, el dueño del bar de la esquina y tantos otros. Estos señores y yo ya sabíamos, hace muchos años, lo que viene a contar este libro: que no se vence la injusticia con la indiferencia, sino con la indignación ante lo injusto; que podemos comprender cierta violencia por parte de los oprimidos, pero no justificarla; y que la no violencia siempre es mejor solución (es la única solución) que la propia violencia, si lo que queremos es acabar con la violencia y alcanzar la paz. Las 27 páginas con letra, márgenes e interlineado grande dan, ciertamente, para alguna idea más, pero no se apuren, les aseguro que ya la han pensado ustedes, y seguramente la han formulado con más gracia. Una de las críticas facilonas al libro es que no aporta ninguna solución (lo cual es verdad) y la izquierda militante (sí, algo queda), acusa a quienes critican al libro de ser de derechas, y han contra-atacado (no se sabe muy bien contra quién) con otros libros, para exponer sus soluciones. Dicen ser la izquierda de base, y dicen que los medios en España están dominados por la derecha, y que la izquierda oficial está adormecida. Lo dicen, claro está, en El País, y aprovechan para promocionar una respuesta a quienes dicen que no hay soluciones de izquierda. Esa respuesta, bajo el título Reacciona, está publicada en (El País) Aguilar, y contiene artículos de amiguetes del grupo Prisa, tan neutral ideológicamente, y, por cierto dueño tanto de El País, como de Aguilar. Todo, como se ve, muy de las bases y al margen del capitalismo y del consumismo que denuncian. Vivan contra el consumo, ¡indígnense contra el capitalismo!, nos espetan entre admiraciones, pero consuman nuestras obras de nuestro imperio editorial. Una de las pocas cosas interesantes que tiene ¡Indignados! es que pretende (aunque no lo consiga) no ser un libro ideológico. Trata de unir a todos los hombres en torno a valores universales y llama a superar los conflictos mediante una mutua comprensión y una atenta paciencia. Eso, que tampoco es que sea muy original, es lo que asesinan de raíz los que se llaman izquierda de base con su modo de reaccionar ante varios comentarios de sentido común que ellos tachan de derecha retrógrada, y, de paso, llaman a la guerra mediática y al enfrentamiento dialéctico no ya contra los que piensan distinto de ellos, sino hasta contra los que piensan igual pero, sencillamente, dicen: eso no es nada nuevo. No pretendo yo decir tampoco nada nuevo. Pero expongo un deseo: que los que defienden el libro se apliquen el cuento. Porque, ciertamente, habrán de comprender que el libro no dice nada nuevo, y que, afirmándolo, uno no se convierte en un tipo de derechas contra el que hay que combatir. "Una mutua comprensión y una atenta paciencia", señores. Aunque decirlo no es nuevo, hacerlo siempre lo es, e inaugura uno de esos maravillosos lugares donde la vida se ensancha.






