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ANÁLISIS DE ESPAÑA

¿Y qué pasa cuando un juez se equivoca?

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España25-04-2011

Troitiño quedó en libertad seis años antes de lo debido por la decisión de un juez. El sanguinario etarra del comando Madrid se dió a la fuga por culpa de la decisión de un juez. Si la Policía no le encuentra, si se ha fugado ya a Venezuela o si nunca más vuelve a ponerse a disposición de la Justicia española será -al menos originalmente- por la decisión errónea que tomó un juez. Hace falta muy poco para que PP y PSOE se enzarcen a cuenta de cualquier cosa por muy sensible que sea para los intereses del Estado. Pero ahora encima este magistrado ha propiciado días y días de ataques irresponsables en torno a la lucha antiterrorista.Alfonso Guevara y sus dos compañeros en la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, Guillermo Ruiz Polanco y Clara Bayarri, también fueron los artífices de la puesta en libertad del también etarra Iker Sarriegi. Como argumento alegaron que su padre tenía una pescadería en San Sebastián y era un hombre muy respetado. Toma ya. También permitieron la liberación de Díez Usabiaga para cuidar a su madre y a Elena Beloki para someterse a un tratamiento de fecundación. Para bien o para mal estas son las cosas que tiene el Estado de Derecho, ese sistema que tanto escama a los terroristas hasta cuando les beneficia frente a sus víctimas. Pero que nadie se engañe, el caso Troitiño parte de la negligencia de un juez que tomó una decisión errónea. Desde hace tiempo hay jueces que han constituido una casta politizada intocable que se caracteriza por decisiones incomprensibles. Ahí están los jueces del Supremo que emitieron un voto particular en contra de impedir la inscripción de Sortu. Alegaron que ahora es Batasuna la que manda sobre ETA. Eso fue unos días antes de que los pistoleros disparasen a un gendarme en Francia. ¿Qué hubiese pasado si en lugar de herirle en un hombro le hubiesen alcanzado en la cabeza o en el pecho? ¿Seguirían pensando que ETA ya no decide sobre el uso de las armas?. En el caso Troitiño, los compañeros de Guevara salieron rápidamente en su defensa más corporativa. Negaron el error y apuntaron simplemente a una intepretación judicial. Mentira. El Tribunal Supremo ya había establecido jurisprudencia sobre cómo contabilizar las penas. Fue en base a esa sentencia previa por la que la Sección Tercera revocó su propia decisión (errónea). Si hubiesen hecho los deberes antes, Troitiño no se habría escapado. Quiza si hubiesen revisado antes su error al etarrra no le habría dado tiempo a fugarse. ¿En qué pofesión se permitiría a un trabajador cometer este tipo de error sin ninguna consecuencia?. Actualmente en España hay dos castas que actúan como intocables: los políticos -a los que ya habrá tiempo de juzgar en las urnas- y este tipo de jueces a los que tras casos como estos deberían dimitir o ser severamente sancionados. Desgraciadamente nunca pasa y ya cansa.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio