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Manifiesto para regenerar del periodismo

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión11-04-2011

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha celebrado en Pamplona su asamblea anual y ha redactado un manifiesto en el que reivindica el valor de los principios éticos recogidos en su código deontológico como una forma de regenerar el actual ejercicio del periodismo. El análisis de los problemas inmediatos es bastante certero y desalentador. Las posibilidades de que el manifiesto sirva de algo, muy pocas. Las asociaciones de prensa en España tienen jurídicamente menos peso que las juntas de vecinos. La exposición de contenidos que ofrece el propio manifiesto, por desgracia, parece tenerlo asumido, porque resulta menos apasionada y apasionante que las discusiones sobre si la señora del quinto puede o no poner un aparato de aire acondicionado visible desde la calle. El manifiesto carece de alma. No aborda los problemas de fondo, le falta garra y capacidad persuasiva, no emociona, ni motiva, ni da razones que lleguen al corazón del lector y los valores a los que parece remitir quedan expuestos de forma autorreferencial: los contenidos en el código deontológico de la FAPE. Como si el principio y el final del sentido del Periodismo, sus secretos y su grandeza, estuvieran en dicho código. Si esta es la defensa que el Periodismo español va a hacer de sí mismo, vamos listos. ¿Dónde queda el sentido de la profesión como garante de la democracia? ¿Dónde la preocupación por convertir a los ciudadanos en protagonistas de la vida política? ¿Dónde el liderazgo público del periodismo, como foro de discusión de los grandes temas? ¿Dónde el liderazgo del periodista como esa persona capaz de encontrar una visión inspiradora, una proyección de futuro y diversos caminos para la regeneración de la sociedad española? La profesión del Periodismo sólo puede regenerarse desde el debate a fondo sobre el sentido de la profesión. Ayudaría también el ejemplo de grandes periodistas y el reconocimiento de la propia profesión de sus mejores representantes (mejor no hablar de cómo se conceden los premios de las asociaciones). Ayudaría también que la profesión no se mirara a sí misma, sino al conjunto de la sociedad española, a la que debe servir. Ayudaría, por último, que los profesionales del periodismo supieran trasladar al conjunto de la sociedad y a los políticos la necesidad de una protección especial de su profesión y su figura, como uno de los pilares fundamentales para el buen funcionamiento de las actuales democracias. Ese es el reto: devolver la profesión al corazón de la actividad política, al compromiso por una sociedad mejor, una democracia mejor y una vida pública más motivadora, atractiva y abierta al conjunto de los ciudadanos. Esa es una tarea pendiente de la actual profesión periodística: que los medios de comunicación nos representen, alienten y apoyen a los ciudadanos en la tarea de crear un espacio público en el que, juntos, construir un país donde la vida se ensanche.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach