ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Ecología a 110 por hora

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad07-03-2011
Cuando uno escucha al profesor en las facultades de Periodismo aprende aquello de que las audiencias tienen un interés especial hacia las noticias que les resultan cercanas. Esa cercanía, a su vez, puede deberse a una razón geográfica o por un vínculo más bien sentimental, fundado en unas determinadas cuestiones culturales o históricas. Así, por lo visto, Libia está a años luz de la sociedad española, más lejos que Haití y su devastador terremoto. Si se buscan explicaciones a esta situación informativa, hay que indagar en otro aspecto que también suele enseñarse a los polluelos plumillas: los derechos, deberes y libertades de los periodistas. La crisis que está viviendo el mundo árabe está haciendo temblar las maltrechas economías del planeta, dependientes del petróleo. España no se libra tampoco y el Gobierno ha vuelto a sacar de su chistera un nuevo espectáculo de ilusionismo en forma de medidas para ahorrar energía. "El niño antes que el árbol". Son palabras ya conocidas en este rincón del ciberespacio. Pero, por desgracia, el viejo verso de Gloria Fuertes no tiene cabida apenas ni en el horizonte informativo nacional, ni en la agenda política española. Se acercan unas elecciones y las prioridades se modifican. El Consejo de Ministros, por su parte, trabaja para reducir los costes energéticos para tratar de evitar que lo que ocurre en África repercuta en los bolsillos españoles. ¿Y en las personas? El pueblo libio está inmerso en lo que podría considerarse ya una guerra civil, de la que también habló la poetisa, esa guerra que a muchos nos da un escalofrío en la espalda al recordar a nuestros abuelos. Miles de personas están huyendo hacia las fronteras de Egipto y Túnez para evitar las líneas de combate. Pero la cercanía informativa parece interesar un comino a los españoles, mosqueados ahora porque hay que ir a 110 por hora como máximo por las carreteras. Menos mal que para excusar las conciencias ya está Gadafi, el dictador de la jaima. Trata de controlar a la prensa para que no se vea el rostro de los miles de damnificados que hay detrás de su obsesión por quedarse en el poder. Y mientras, a la vuelta de la esquina, no tan lejos en el planeta, los españoles se preocupan por la ecología a 110 por hora.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






