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¿TÚ TAMBIÉN?

Un estudiante de película

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión07-03-2011

Llega a nuestras salas El estudiante. Una película mexicana, sí. Pero revela un México muy distinto al de las drogas, los cárteles, la prostitución, el hastío de la vida, o el empeño en compararse, medirse o pelearse con los yankees. Es verdad que hay dos méxicos, y este nos trae el otro. Menos conocido, pero también real. La película, en ese sentido, ilumina. Completa el mapa mental que nos hacemos de nuestros hermanos del otro lado del charco. También ilumina en otro sentido. Cuenta la historia de un estudiante que ingresa en la universidad en la última primavera de su vida: como jubilado. Su mirada y la de los jóvenes con los que se encuentra contrastan con tal fuerza que los jóvenes que vean la película, comprenderán a sus mayores; que los mayores que vean la película, comprenderán a sus jóvenes; y que unos y otros re-descubrirán que tienen mucho en común, y que el saltogeneracional no es insalvable. El contraste cultural con México puede engañarnos, y hacernos pensar a las “personas mayores” (como diría el Principito) que la propuesta es demasiado inocente. Peor para las “personas mayores”. Si vencemos nuestros prejuicios -y los personajes nos lo ponen fácil- superamos pronto esa impresión. Tuve la oportunidad de ver un pase previo con más de 200 universitarios españoles de primeros cursos de carrera y hubo dos grandes ovaciones. Una marcadamente espontánea, en un momento clave de la película. Otra, con los títulos de crédito. También vi lágrimas disimuladas, suspiros románticos y silencios locuaces. Cinematográficamente es interesante. En general, no es mejor ni peor que la mayor parte de los estrenos del año. Salvo en una cosa: está bien armada. Todos los frentes que abre, sabe cerrarlos. Todos los nudos que plantea, los desenlaza sin trucos forzados. Es tan fácil de ver y tan contagiosa que permaneció 22 semanas en las salas mexicanas, y eso animó a los responsables del filme a atreverse a saltar el charco. Es cierto que soy un animal universitario y parece que no hay película sobre el tema que no recomiende. Tal vez sea cierto. En esta ocasión señalaría que la película refleja perfectamente que la vida universitaria se esponja y completa más allá de las clases… y por eso precisamente, no la recomiendo porque sea universitaria, sino porque revela cómo hacer de la etapa universitaria un lugar donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach