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EL REDCUADRO

Vacunas fachas

Fotografía

Por Antonio BurgosTiempo de lectura3 min
Opinión27-02-2011

Estamos vendidos. Por muchos años que hayan pasado desde la triste payasada del 23-F, no acabamos de vivir en una democracia asentada, moderna, progresista, igualitaria. Siempre hay quienes quieren volver a las andadas, a la España unitaria y centralista donde no gozábamos de los beneficios del Título 8º de la Constitución ni de la racionalidad de poder disfrutar de 17 defensores del pueblo, 17 tribunales de cuentas, 17 servicios de salud, 17 tribunales superiores de Justicia, 17 consejos audiovisuales y 17 boletines oficiales. Nada, los fachas, que no descansan. Y a cada instante quieren volver a «la unidad de las tierras y los hombres de España», sin tener en cuenta la felicidad que crean las autonomías, sobre todo a los que están enchufados en ellas, ora del PSOE, ora del PP, que no veas cómo viven. Digo todo esto por las vacunas infantiles. Gracias al Estado de las Autonomías, España había conseguido un logro social importantísimo, del que muy pocos países europeos pueden disfrutar: que tuviéramos 17 calendarios de vacunación infantil distintos, 17, señal indudable tanto de progreso y de modernidad como de respeto a las peculiaridades de cada autonomía. Pero como el enemigo no descansa, hay una llamada Asociación Española de Pediatría que quiere que se unifique el calendario de vacunación infantil en toda España. Qué horror. Qué forma más lamentable de querer volver al pasado, al centralismo que creíamos felizmente superado. Menudo nido de fachas y de anticatalanes y antivascos tiene que ser esa Asociación Española de Pediatría... Porque, vamos a ver: ¿cómo va a ser la difteria catalana igual que la difteria castellano-manchega? Sabido es que la difteria catalana, según ordena la Constitución, debe tratarse con el máximo respeto a sus peculiaridades. ¿Cómo un niño catalán, por tanto, va a tener que vacunarse de difteria a los mismos meses que otro castellano-manchego? ¿No saben en la Asociación Española de Pediatría que la difteria catalana exige un tratamiento acorde a su hecho diferencial? Y quien habla de la difteria catalana habla del sarampión vascongado, o Eusko Sarampionoa. ¿Cómo van a ser los plazos de vacunación contra el histórico Eusko Sarampionoa los mismos que para el vulgar sarampión andaluz, que es una birria de sarampión? ¿Y la rubeola? ¿Dónde dejamos a la rubeola? No hay derecho a que la rubeola navarra tenga que depender en sus plazos de vacunación de la rubeola extremeña. ¿Por qué va a tener Navarra que renunciar a los derechos forales de su rubeola y adaptarse el adocenado almanaque pediátrico de Extremadura, y quien dice Extremadura dice Asturias o Murcia? ¿Qué tienen que ver los bebés navarros con los extremeños, asturianos o murcianos para que deban someterse los pobres al mismo calendario de vacunación contra la rubeola? Espero que por bien del progreso, de la modernidad y del por aquí te quiero ver, y por el respeto a las diversidades del Estado Español, ese descabellado proyecto centralista de la muy facha Asociación Española de Pediatría nunca se lleve a cabo y podamos seguir disfrutando de este democrático caos de 17 calendarios de vacunación infantil distintos, 17. ¡Viva el Eusko Sarampionoa y viva la Tos Ferina de Madrid, que sí!

Fotografía de Antonio Burgos

Antonio Burgos

Columnista del diario ABC

Andaluz, sevillano y del Betis

** Este artículo está publicado en el periódico ABC y posteriormente recogido de AntonioBurgos.com por gentileza del autor