ANÁLISIS DE ESPAÑA
La euforia del PP entraña riesgos

Por Alejandro Requeijo
2 min
España24-01-2011
El PP ha cruzado el Rubicón. Alea jacta est, ya está todo dicho y aquí lo que hace falta ya son unas elecciones, proclaman los populares . Se encargan de recordar, por si alguien no se ha enterado, que ya estamos en plena carrera electoral (como si en algún momento hubiésemos dejado de estarlo). De hecho, en el horizonte asoman unas muncipales y autonómicas y, sin embargo, el planteamiento es claramente el de unos comicios generales o un plebiscito a Zapatero. Ante tamaña empresa, Rajoy y los suyos se azuzan y animan en un clima de excesiva euforia como el púgil que enfila el ring dando por hecha su víctoria antes de disputarla. Es un ritual habitual en política, tampoco hay que sorprenderse demasiado, la diferencia es que en este caso el PP se ve lanzado por los sondeos. Y es verdad que, más allá de eso, hasta ahora el PP no ha dado pistas sobre cómo pretende sacarnos de la crisis. Pero también es verdad que, desde el PSOE, tampoco hay ideas ni credibilidad para convencer a los españoles de que el PP no es la alternativa necesaria. Como siempre unos y otros se limitan a pedir fe en sus siglas. Pero los ciudadanos están hartos de este timo de la estampita. Con todo esto, el PP debería tener cuidado y saber gestionar bien su estado de euforia. Y hasta ahora no lo está haciendo. Vale que hay resultados de encuestas que parecen irreversibles. Pero sólo son eso, sondeos. Alguien en el PP tendría que frenar un poco y hacerse una pregunta muy sencilla y para nada imposible: ¿Qué pasa si, cuando llegue mayo, los resultados no son tan aplastantes?. La lucha en Castilla- La Mancha va a estar en un puñado de votos y Cospedal podría perder. Está por ver el desenlace en Asturias con la rebelión de Cascos. A nivel autonómico, ni Cataluña, ni País Vasco, ni Andalucía votan, pero sí a nivel municipal. Se trata de regiones donde, pese a no atravesar por su mejor momento, los socialistas podrían recabar un número importante de apoyos que podrían equilibrar la otra batalla, la de los votos totales. Puede que el PP se apunte la victoria, seguramente sea así, pero ¿qué pasa si no es de forma tan clara como apunta su euforia actual? En ese caso, el PSOE y Zapatero se sentirán vivos y eso de cara a la verdadera recta final hacia 2012 sería un balón de oxígeno importante. Sobre todo de cara a su electorado, que podría empezar a pensar que no todo está tan perdido como parecía. Al mismo tiempo, en el PP crecerían los nervios o la inseguridad. O peor aún, obligaría a Rajoy a empezar a concretar sus propuestas.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






