ANÁLISIS DE SOCIEDAD
La oportunidad del nuevo año

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad02-01-2011
Se acaban los malos humos y arranca el 2011. Se quejan muchos fumadores porque en la misma España en la que valen las cosas más tontas desde el 1 de enero no se puede fumar en muchos sitios. Algunos reconducen la ley para enumerar la larga y repetida lista de los buenos propósitos que se hacen tras las uvas. Así, al dejar de fumar, suman las dietas, el gimnasio y las clases de inglés. Aunque este 2011 por mayoría abrumadora se lleva más que nunca el reto de encontrar trabajo. Uno mira hacia atrás y se topa con el monstruo oscuro del 2010, un año malo en muchas de sus aristas pero, como ciertos aspectos de la vida, también repleto de capítulos que han contribuido al crecimiento. En 2010, por ejemplo, muchos fumadores, parados, hispanoparlantes y demás seres con michelines aprendieron a valorar las pequeñas cosas, muchas de las cuales son, a la postre, las verdaderamente importantes. Aprendieron, entre otras cuestiones, a pensar en positivo, a afrontar los problemas en su magnitud, a enfrentarse a cada jornada con una actitud que les ha permitido consolidarse como seres humanos a pesar de no tener un euro en el bolsillo. Es obvio, pero con las vacas flacas, además del ingenio y la picaresca se agudiza la humanidad; y los gestos de personas que sobreviven gracias a la comida que les da Cáritas pero que tienen el valor de repartir por Navidad una tableta de turrón a alguien que está peor que ellos; y las palabras de quienes en el borde de cualquier abismo han aprendido que hay que hablar mirando más a los ojos y con el corazón en la mano. Es entonces cuando la verdad engrandece a un hombre que se siente en estos malos momentos tal como es: pequeño. Es pequeño porque se ha dado cuenta de que es más que ese euro que le queda en el bolsillo. Por eso, más que propósitos utópicos, el afán por reciclarnos que todos tenemos con el cambio de calendario debería llevarnos a quitarnos lo que nos sobra, a desnudar el alma y plantarnos frente a uno mismo, los demás y el mundo tal y como uno realmente es. Porque, quizás, quién dice lo contrario, este 2011 sea el último propósito que tengamos en la agenda y habrá que aprovechar la oportunidad. No queda otra.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






