ANÁLISIS DE ECONOMÍA
Turrones amargos

Por Gema Diego
2 min
Economía05-12-0110
Las luces de Navidad parecen un espejismo este año. O más bien una burla en ciudades como la mía, donde han reciclado los adornos de las fiestas pasadas… y a pesar de eso el Ayuntamiento se va a gastar una pasta en mantenerlas. Y es que la pasta, a estas alturas de la crisis, no sobra por ningún sitio. Nos empeñamos en repetir el ritual lumínico que supuestamente incentiva el consumo, los turrones vuelven a alinearse perfectos en sus vitrinas y los juguetes deslumbran a los más pequeños desde los centros comerciales… pero hay algo que resulta extraño. A lo mejor es que los turrones ya no saben tan dulces. O quizás es que no podemos dejar de pensar en la realidad que nos acecha fuera de los luminosos y que permanecerá ahí, con toda su crudeza, en la cuesta de enero de 2011. Pensamos en que se han rebelado los controladores, un colectivo de los que menos razones económicas tienen, pero nosotros no guardamos los arrestos o las fuerzas para rebelarnos… o ni siquiera sabemos cómo. Y entre tanto recibimos con un respingo cada informativo de la radio que anuncia “nuevas medidas del Gobierno de Zapatero” contra la crisis. La última vez, respiré con alivio al comprobar que era una subida de los impuestos del tabaco, que a mí ni me va ni me viene. Pero al día siguiente me puede tocar a mí o puede atacar al bolsillo de cualquiera. Por el momento, la reforma de las pensiones ya se anuncia para finales de enero, en aras de contentar a esos mercados que se han empeñado en que nuestro único problema es trabajar solo hasta los 65 y que éste se solucionará con que coticemos un par de añitos más. También hay facilidades para las empresas, que ojalá sirven para algo y no se queden en un quiero y no puedo como la reforma laboral. Y cada día, a salto de mata, escucho con el alma en vilo las señales horarias que anuncian un boletín informativo. A ver si alguno anuncia el fin de la crisis; mientras, sobreviviré echándole azúcar a los turrones.






