ANÁLISIS DE ECONOMÍA
Brotes amarillos

Por Gema Diego
2 min
Economía24-10-0110
La caída de la hoja me tiene este otoño bastante desconcertada. Generalmente, esta costumbre que tienen los árboles de perder hojas y quedarse secos por una temporada sirve para que sus brotes nazcan con nuevos bríos en la primavera. Pero este año las hojas están cayendo sobre mantos de podredumbre amarilla. Quiero decir en el sentido figurado, porque la estación real está resultado preciosa y muy agradable para pasear y recorrer la ciudad antes de que la oscuridad invada la mayor parte de las horas del día. Caen las hojas sobre mojado. Más paro sobre el paro. Más mediocridad política sobre mediocridad política -no hay más que ver cómo se echa a temblar la oposición ante la remodelación del Gobierno en vez de reunir toda su artillería para derribarlo con argumentos en las próximas elecciones-. Más desfachatez empresarial sobre desfachatez empresarial, con Díaz Ferrán comentando impertinencias que no sostendría ni un catedrático de Economía, como esa de cobrar menos y trabajar más. Que alguien haga el favor de poner un esparadrapo en la boca a tipos como éste -incluyendo tipos como el alcalde de Valladolid-, porque lo que menos necesitamos en medio de esta lluvia otoñal es escuchar incongruencias deprimentes, soportar ideas absurdas mientras espantamos cada hoja marrón que cae sobre nuestros hombros. Ya no sé si esperar la primavera. Veo que ha llegado a Alemania, supongo que la vivirán antes los franceses que nosotros, espero con ansia que alguien de mi entorno me diga que tiene un nuevo y fantástico trabajo; que ha dejado de cobrar tarde, o de no lograr cuadrar sus ingresos con sus pérdidas; que se está planteando un interesante proyecto vital porque tiene colchón para ello. No sé si esperar las flores de almendro en febrero. No hay indicios, y una vez más aparecerán brotes amarillos sobre las espesas alfombras que va dejando este otoño sin fin. Aunque en el fondo, no pierdo la esperanza de que éstos sean, de una vez por todas, verdes.






