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ANÁLISIS DE CULTURA

Labordeta, un canto a la esperanza

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura20-09-2010

LaSemana.es publicó hace unos meses el último libro del desaparecido José Antonio Labordeta. Su publicación trasladaba una sensación de un valiente adiós, como él fue durante toda su vida. De hecho, la editorial que publicó su última obra le ofreció una lectura sobre ciudades. Pero él decidió decantarse por unas memorias que bien valen su salida a la luz. Porque pocas personas pueden presumir de ejercer como artista, político y profesor, y las tres facetas con la misma voluntad.Hasta en los momentos más duros de la enfermedad que le ha vencido mostró su cara más fascinante. El título de su última obra (Regular, gracias a Dios) da fe de su ironía. Labordeta, izquierdista declarado, inventor de la "Izquierda Depresiva Aragonesa", se apartó de la política justo antes de que estallara la crisis. "Como un beduino del desierto de los Monegros", como él decía, llegó al hemiciclo por primera vez, como un novato parlamentario con las mejores ganas de empaparse del olfato político de la sala. Tanto fue así que se convirtió en el "abuelo" de las Cortes. Bien conocida era su cara de pocos amigos hacia la derecha en todos sus aspectos, tanto es así que decidió mandar "a la mierda" a los populares en aquella mediática jornada parlamentaria. No le hizo ascos a la televisión con Un país en la mochila, con el que Labordeta confesó coger kilos de más, y culpa de ello eran los exquisitos manjares que ofrece la tierra española. Cantautor, Aragón por bandera al ritmo de canciones por la libertad,folclore de la tierra, de esas que huelen a final de una dictadura. Y aunque no tuviera el talento de Sinatra, no hay duda de que más de uno desearía tener pocos pelos en la lengua como él acostumbraba. Porque así lo hacía con sus poesías cantadas y sus discursos fanfarrones en la Carrera de San Jerónimo. Y como a todo esfuerzo le conlleva su premio, o eso al menos dice la teoría, Labordeta obtuvo el suyo: la Medalla al Trabajo y su nombramiento como doctor Honoris Causa de la Universidad de Zaragoza. Su vida se ha convertido en un ejemplo para todo aquel que quiera ejercer como político por su máxima sobre esta profesión: que si se elige es por ideales, no por el sueldo. Él predicó los suyos a su manera, "Vamos a hacer con el futuro un canto a la esperanza".

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press