ANÁLISIS DE ESPAÑA
Madrid será la tumba del PZOE ¿y de Espe?

Por Alejandro Requeijo
3 min
España13-09-2010
Aunque él diga que no se juega nada, Zapatero ya ha perdido independientemente de lo que pase entre Trini y Tomás Gómez. Y es así desde el momento que el presidente decidió crearse un problema donde no lo había. A nadie le gusta reconocerlo, pero un proceso de primarias, lejos de fortificar, contribuye a crear –escenificar, más bien- divisiones que antes tan sólo se intuían. Se abren heridas que luego tardan varias legislaturas en cicatrizar. En este caso, esas fricciones no se limitan a la cosa local, afectan de manera directa al presidente por apoyar a uno de los dos candidatos. Enfermiza costumbre la suya, por cierto, que además suele resultar gafe. La cuestión aquí no es la negativa de Gómez a plegarse al dedazo de Zapatero, sino que con el paso de las semanas su desafío desprende la sensación de que el líder ya no es intocable. Ni siquiera en un partido creado a su imagen, semejanza y fidelidad ciega justificada -no nos engañemos- en las victorias electorales. Dicho de otro modo: ahora en el PZOE ir manifiestamente en contra de Zapatero no sólo ha dejado de ser un handicap insalvable, sino que puede ser hasta un plus. Y eso en política es muy peligroso, sobre todo cuando esas victorias ya no se ven tan claras. Si Gómez pierde claramente, los que hoy le avalan volverán a la sombra. Si pierde por los pelos, muchos tomarán nota y esperarán a la próxima oportunidad. Pero ¿y si gana?. Se podrá decir que fueron los socialistas madrileños los primeros en manifestar su hartazgo ante el proyecto Zapatero. Dicho esto, está por ver eso de que Trinidad Jiménez es más rival que Gómez para Aguirre, por mucho que digan las encuestas de Pepiño. De entrada, gracias a Zapatero ya no se puede decir que Gómez sea un perfecto desconocido. La irrupción del presidente ha puesto en el mapa al ex alcalde de Parla. Le han hecho la campaña y de paso también a Jiménez. Trini aterriza de nuevo en Madrid como la cara oficial del zapaterismo. Y en la capital eso vende de manera proporcionalmente adversa a lo que puede vender en el País Vasco o Cataluña. Aunque sólo sea por eso, habrá muchos socialistas que no se queden en casa si de lo que se trata es de mandar un mensaje a Zapatero de que ya vale de jugar todas las cartas a los nacionalismos periféricos. Así, de un problema que ya es, a otro que podría ser. La primera que ha hecho este análisis es Esperanza Aguirre. Por eso no se cansa de repetir que tanto Trini como Gómez son Zapatero. Pero ella sabe que esto no es así, de ahí su temor. El PP seguirá siendo el partido más votado, pero la mayoría absoluta con el mantenimiento de IU y la irrupción de UPyD (cinco o seis escaños) ya deja las cosas más abiertas a un posible pacto que derroque a los populares. Sí así fuese, sería exagerado hablar de Gómez como el nacimiento de una estrella. Sería el principio del final de otra, la de Zapatero.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






