Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

¿TÚ TAMBIÉN?

Al servicio del disparate

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión12-09-2010

Es sabido que hay silencios más locuaces que muchas palabras. De ahí que los buenos periodistas saben no sólo qué es noticia, sino qué no debe serlo. El exaltado pastor que anuncia la quema pública del Corán apenas tenía en su barrio un puñado de seguidores; sin embargo, el peso que sus palabras cobran en los medios de comunicación alimentan la exaltación, cambian los resultados de las encuestas y convierten al Islam en chivo expiatorio de nuestros males personales. Aquello, que no era noticia, ha alimentado un odio del que los medios de comunicación son más responsables que el propio pastor. Hace unos días, un periodista australiano publicó en Facebook que el asesinato de un policía local es “lo mejor” para “aumentar la circulación” de su periódico, y que pensaba explotar el suceso todo lo posible en beneficio de su “empresa”. Evidentemente, ha sido despedido, aunque no sabemos si está en la calle por pensar como piensa o por haberse atrevido a manifestarlo en público. Viene a ser lo mismo, a pequeña escala. Una cosa es informar de lo que es necesario e importante informar a la Opinión Pública para que ésta pueda tomar libremente las decisiones que, respecto de lo público, le parezcan más oportunas. Otra cosa es aprovechar sistemáticamente lo morboso, llamativo o polémico para vender ejemplares. Cuando hace lo segundo, la noble profesión periodística se convierte en una de las prácticas más despreciables que el hombre puede ejercer con la palabra: alimenta el odio y la desesperanza; nos convence de que el mundo es un lugar extraño, hostil, desagradable y hasta perverso. Entonces conviene olvidar los medios de comunicación, mirar con ojos limpios la realidad que nos rodea y darnos cuenta de que el mundo, gracias a Dios, no es como nos lo pintan. Mientras los medios de comunicación no se tomen en serio su labor de ofrecernos una imagen fiel y completa de la realidad social, siempre preferiremos el barrio al mundo, nuestra parcela de humanidad al desierto que está ahí fuera y, en definitiva, jamás caminaremos hacia esa hermosa idea de que todos, todos los hombres, buscamos, en nuestros mejores momentos de lucidez, construir juntos ese lugar donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach