ANÁLISIS DE ESPAÑA
Insuficiente para el Gobierno, malo para Batasuna

Por Alejandro Requeijo
2 min
España06-09-2010
"ETA hace saber que ya hace algunos meses tomó la decisión de no llevar a cabo acciones armadas ofensivas". Nada más. Esto no es una declaración de alto el fuego, mucho menos una tregua. Tan sólo es la confirmación, negro sobre blanco, de algo que, por otra parte ya sabían las Fuerzas de Seguridad y el Ejecutivo: que la banda se encontraba en un “parón técnico” desde hace meses, concretamente desde finales de marzo. Y ETA adoptó esa decisión única y exclusivamente por los éxitos del acoso policial y porque, por primera vez en su historia -aquí sí- su brazo político se le escapa y necesita ganar tiempo para recuperar la vanguardia del MNLV. Nada más. Se mantiene la extorsión, la kale borroka, las citas, el abastecimiento y todo lo demás para cuando haga falta. Con su último comunicado la banda se ha quedado corta, cortísima respecto a lo que le pide el Gobierno para empezar a plantearse la legalización de Batasuna o la situación de sus presos (poco más). El Ejecutivo no puede, no debe, interpretar de otra manera este nuevo gatillazo de ETA. Se ha trabajado mucho precisamente para llevar a los terroristas al estado de desesperación en el que se encuentran. No tendría sentido que, precisamente, de esa debilidad a la que le ha llevado el Estado de Derecho la banda acabase sacando partido. Vale que el Gobierno nunca comenta los comunicados de la banda hasta que no se anuncie el final definitivo. Pero, primero que eso no es verdad, y segundo que la ocasión bien exigía alguna frase maestra de Rubalcaba o alguna declaración del presidente. El hecho de que nadie del Gobierno saliese el mismo día del comunicado no es normal. En contra, casi unánimente salió el mundo democrático a manifestar su escepticismo. Todos menos Batasuna y EA que, como no podía ser de otra manera, se lanzaron a elogiar el paso de la banda. Una reacción fingida pues saben que la banda se ha quedado corta, cortísima ante las peticiones de “alto el fuego verificable” que le pide su brazo político y los mediadores internacionales. El problema aquí es que este mundo ya lleva demasiado tiempo esperando un apoyo claro de la banda a su proyecto de abrir un nuevo ciclo en ausencia de violencia, cuyo objetivo último es estar en las elecciones. Cinco comunicados ha emitido ETA desde el pasado mes de noviembre (la Declaración de Alsasua) y nada ha dicho de dejar las armas. Se esperaba ese paso para Julio, luego se aplazó a Septiembre, pero no llega. El nerviosismo crece y las dudas y el pesimismo también. Y el reloj de las urnas corre rápido contra Batasuna, a la que sólo le queda la salida que no quería: romper con sus jefes. Para todo lo demás, se le acaba el poco crédito que tenía. Y al final de todo esto también está EA, que ahora empieza a darse cuenta de dónde se ha metido y con quién se ha ido a juntar.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






