ANÁLISIS DE CULTURA
La mano que mece las IP

Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura30-08-2010
Cuerpos activos, mentalidad renovada y ganas de empezar la nueva temporada de la mejor manera posible. Media España se ha ido de vacaciones y ha tratado de olvidar lo dura que es la realidad. Una verdad en la que caben restricciones de todo tipo. Sí, porque llega septiembre, se acabó la tregua estival y con ello prosigue el malestar por las medidas tomadas por el Gobierno. Y a lo que a la cultura le concierne. ¿Les suena? La disposición sobre las descargas ilegales que se incluyó en la Ley de Economía Sotenible (LES)sigue encasquillada en el Congreso y el plazo para presentar enmiendas se ha ampliado hasta diez veces. A estas alturas seguimos preguntándonos: ¿pero esta ley va a servir de algo? Pongamos el caso francés como ejemplo. Una normativa similar, o lo que allí llaman la Ley Hadopi, entró en vigor el año pasado en el país vecino, según la cual los usuarios recibirán tres toques de atención antes de que una mano maquiavélica les corte la conexión. Pues bien, han pasado meses y no se ha tramitado ni una sola denuncia. He aquí el ejemplo de una ley poco efectiva, que demuestra que reprimir a la sociedad en el campo del intercambio de archivos no lleva a ninguna parte, al menos por ahora. Aquí por lo menos la Administración no será tan drástica, y en vez de recurrir a lo que hace Francia o Reino Unido, sólo se perseguirá a las páginas web. Quizás la solución esté más encaminada a aprovecharse de los frutos de la música, como los conciertos, el software libre (en España el 43 por ciento de los programas son ilegales) o que el Gobierno ayude a las empresas implicadas en este varapalo, que mantienen el diez por ciento de los empleos de hace seis años. Otras, como Filmax, han entrado en concurso de acreedores.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






