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ESTADOS UNIDOS

Bush presenta su plan energético para los próximos 20 años

Por David HurtadoTiempo de lectura1 min
Internacional18-05-2001

Si EE.UU. quería distanciarse de los criterios de la Cumbre medioambiental de Kioto sobre la reducción de las emisiones contaminantes, ahora parece pretender dejarlos definitivamente en el olvido. Así se desprende del plan de Bush para recuperar al país de la crisis energética que vive y que ha provocado diversos apagones en California.

Bush pretende atajar de forma contundente la crisis de energía que vive Estados Unidos pese a que ello suponga la relajación de las leyes sobre las emisiones contaminantes. Una de las primeras medidas que pretende llevar a cabo la Administración Bush es la de practicar prospecciones petrolíferas en la reserva natural de Alaska. Bush justifica esta decisión al aludir al viejo enemigo estadounidense: "podemos obtener de Alaska la misma cantidad de crudo que compramos a Sadam Husein -a lo que añadió- sin dañar la flora y la fauna". Esta decisión ha sido muy criticada por los demócratas, quienes califican este plan como "el sueño de las compañías petrolíferas". Además, el presidente del Comité Nacional del Partido Demócrata, Terry McAuliffe, insinuó que la Administración del presidente está "repleta de gente de la industria del petróleo". Aparte de esto, Bush también pedirá al Congreso unas nuevas normas sobre la composición de las gasolinas, que actualmente están dispuestas para controlar la contaminación, de forma que se hagan menos estrictas a ese respecto. Este último punto no ha gustado a quienes firmaron el Protocolo de Kioto, pero el plan de Bush para frenar el efecto invernadero se centra en el relanzamiento de la energía nuclear, menos contaminante que otras pero más peligrosa. Bush apuesta por centrales "seguras y limpias" en un país que tiene 65 plantas nucleares. Según los datos del plan del presidente estadounidense, en los próximos 20 años se deberían construir unas 1.300 plantas de producción eléctrica, de las cuales, la mayoría serán de carbón. Bush pretende dar a estas centrales unas ayudas de 2.000 millones de dólares para que sean más limpias, ya que las plantas de carbón son las más contaminantes. El resto serán nucleares, de gas e hidráulicas.

Fotografía de David Hurtado