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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Alegría y tragedia en España

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional29-08-2010

España ha pasado, en pocas horas, de la alegría de la liberación de Roque Pascual y Albert Vilalta a la tristeza por el asesinato en Afganistán de dos guardias civiles y su intérprete. En ambos casos, los protagonistas estaban lejos de su tierra para ayudar al prójimo. Pascual y Vilalta formaban parte de una caravana humanitaria y José María Galera Córdoba y Abraham Leoncio Bravo Picallo instruían a policías afganos como parte de la democratización del país. La puesta en libertad de los cooperantes después de haber estado meses secuestrados por Al Qaeda en el Magreb Islámico es, sin duda, una buena noticia. Sin embargo, deja patente el dilema moral de si hay que pagar a los terroristas por la liberación de los cautivos. Ya se sabe que el dinero que los secuestradores reciben sirve para financiar nuevas acciones criminales. En el caso de Pascual y Vilalta hay numerosas informaciones que afirman que se ha pagado el rescate. De ser cierto (muchos creen que España tiene fama de pagar) habría que preguntarse por qué se ha tardado tanto en entregar el dinero. En este caso, tampoco estaría de más que el Estado reclamara a la ONG de los cooperantes el dinero, ya que según parece se les advirtió previamente del riesgo que existía al transitar por la zona en la que fueron raptados. Sea como fuere, los dos cooperantes están sanos y salvos en sus casas. Lamentablemente, no corrieron la misma suerte los guardias civiles Galera Córdoba y Bravo Picallo. Otra vez se reabre el debate sobre la presencia española en Afganistán y sobre cómo las fuerzas internacionales están gestionando la reconstrucción y democratización del país. La situación afgana pasa por unos momentos críticos y es imprescindible estudiar detenidamente lo que está ocurriendo y adoptar las medidas necesarias para reconducir todo el proceso. De lo contrario se habrán tirado por la borda nueve años de trabajo y esto es algo que ni la Comunidad Internacional ni la población afgana de bien se pueden permitir.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD