ORIENTE PRÓXIMO
Se recrudece la violencia entre israelíes y palestinos

Por David Hurtado
2 min
Internacional19-05-2001
El presidente israelí, Ariel Sharon, apuesta cada día más por la solución armada al conflicto, algo que también parecen estar deseando grupos palestinos como los integristas de Hamás o la población reclutada en los campos de refugiados, quienes, tras el bombardeo aéreo israelí, clamaron al grito de "esto es la guerra".
El acuerdo dialogado a la situación que se vive en Oriente Próximo está cada vez más lejos. Y más después de que el pasado viernes un joven palestino, miembro de las bases del partido integrista Hamás, hiciera explotar la bomba que llevaba adherida a su pecho en un concurrido centro comercial de Netania. La explosión provocó el pánico en el recinto y causó la muerte de seis israelíes y cerca de cien heridos, alguno de ellos de gravedad. Tras el atentado suicida, la alcaldesa de la ciudad, Miriam Feinberg, reclamó al Gobierno una respuesta "lo más dura posible". Y el Ejecutivo israelí pareció hacer caso a Feinberg. Poco después del atentado y de que francotiradores palestinos mataran a otro colono israelí, el Ejército reaccionó con dureza y mandó a sus aviones de combate F-16 a las posiciones de Ramala, Nablús, la franja de Gaza y Tulkarem, en la zona de Cisjordania. Allí, la aviación israelí causó la muerte de ocho palestinos además de varias decenas de heridos. Estos últimos ataques llegan tras las actividades bélicas llevadas a cabo por ambas partes a lo largo de la pasada semana. El lunes, día 14, el Ejército israelí mató a cinco policías Palestinos mientras cenaban en Betunia (Cisjordania), hecho que fue calificado por el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yasir Arafat, de "sucio asesinato". Al día siguiente, Arafat animaba a continuar con la Intifada. Ese mismo día el Ejército de Israel mataba a otros seis palestinos, entre ellos al conductor de Ahmed Yassin, líder de Hamás, mientras que las fuerzas palestinas disparaban contra una israelí, a la que causaron la muerte. El jueves, los israelíes destruyeron una fábrica de armas palestina con el fin de evitar los ataques con mortero y bombardearon el campo de refugiados de Jan Yunis (Gaza) en un incremento de la violencia que parece no tener límite.





