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ANÁLISIS DE CULTURA

Es el acontecimiento del año

Fotografía

Por Marta G. Bruno Tiempo de lectura1 min
Cultura11-04-2010

Todas las miradas están puestas en ellas. Será la feria universal más visitada con 70 millones de personas en seis meses (el peregrinaje islámico hacia la Meca atraer sólo 3 millones). Una bomba para Shanghai. Eso sí, ecológica. Pabellones “reciclables”, no habrá emisiones contaminantes...o eso se supone en un principio. Porque lo que los organizadores todavía no calculan es la energía usada durante esos seis meses, pese a que la idea es partir de la energía limpia como máxima del evento. Más de dos años de obras que ni siquiera la celebración del Año Nuevo chino pudo interrumpir. Un evento para conocer culturas para el que no se ha puesto tope de visitantes diarios. Se prevé un acontecimiento masivo, sin aparcamiento cercano y hacinamiento en el transporte público. Pero merecerá la pena visitar sus pabellones, para el que España ha invertido más de 53 millones de euros para construir el suyo y las actividades aledañas. Incluso una piedra de Atapuerca ha viajado hasta tierras chinas allí, una pieza de sílex acompañada de una representación “made by” el cineasta Bigas Luna. Se acerca el final de la espera para un acontecimiento de gran envergadura, porque las exposiciones mundiales siempre lo han sido. Desde 1851, cuando Londres fue el escenario elegido para celebrar la primera. Y qué mejor lugar que elegir China esta vez, un país emergente y esperanzador. Pero todavía cubierto por la censura. Porque la Expo será el paréntesis de la censura, el velo extranjero. Porque China tiene aún miedo al desarrollo cultural, musical y rebelde (de ahí que muchas giras musicales de artistas como Oasis, The Killers o recientemente Bob Dylan acaben canceladas). ¿Recelos del Gobierno chino? Pero Shangai es la excepción. Y la Expo la potencia esencial.

Fotografía de Marta G. Bruno