¿TÚ TAMBIÉN?
Una comunidad de pecadores

Por Álvaro Abellán
4 min
Opinión05-04-2010
Benedicto XVI ofició una misa en el Puerto de Brindisi (2008) en la que definió la Iglesia como “una comunidad de pecadores que han conocido el amor de Dios y se dejan transformar por él; así llegan a ser santos y a santificar el mundo”. Y el Papa no ignora que, durante el camino, somos mucho más pecadores que santos. Pero lo importante no es la caída, sino la fiesta que hay en el Cielo cada vez que nos levantamos. Lo relevante de la cita es que cuando uno pertenece a la Iglesia sabe que en eso no nada de guay, como lo hay en beber cerveza importada o ser socio de un club de golf; sino que pertenecer a la Iglesia es saberse limitado, pecador, necesitado del perdón y del amor no ya de otras personas, sino, incluso, de Dios. Muchas personas se lamentan de la Iglesia de hoy y anhelan los tiempos de la Iglesia primitiva, aquella que la que convivió con Jesús. Sin embargo, si uno relee los Evangelios, las cartas y los Hechos de los Apóstoles, no como Palabra de Dios, sino como quien lee la aventura de una comunidad humana (la historia más grande jamás contada, para cualquiera que tenga ojos inocentes), verá que la Iglesia de hoy no tiene mucho que envidiar a la de entonces. Les recomiendo el genial artículo de un católico y, por tanto, pecador confeso, como Juan Manuel de Prada. A la Iglesia hoy, como al Jesús de hace 2000 años, le toca cargar con los pecados del mundo a sus espaldas. Con los suyos propios -cosa que no tenía Jesús-, pero también con los ajenos. Se acusa a un hombre y a una institución de los pecados de todos, cuando si echamos un vistazo a las cifras, veremos que no hay mejores manos de un desconocido en las que dejar a un niño que las manos de un sacerdote, ni mejor puerta en la que abandonar a un niño que en la puerta de una Iglesia. Hoy, sin embargo, a muchas personas, la sola imagen de un sacerdote cerca de un niño les enciende en su conciencia una señal de alarma. ¿Habrá que empezar a hablar de sacerdofobia? Se pide a la Iglesia que indemnice a las víctimas de los sacerdotes pederastas, como si pidiéramos a Telefónica, al Estado o a cualquier otra institución que nos indemnizara por lo que nos hizo, a título personal, uno de sus trabajadores o funcionarios. Y no nos suena raro. Siempre tiene que haber un chivo expiatorio y, muchas veces, ha de ser el más inocente. Pero no pasa nada, para eso está la Iglesia. No sólo no me importa, sino que me parece muy bien que el dinero que voluntariamente pongo en el cesto de la Iglesia sea usado para indemnizar a cualquier víctima. Como no me lo parece el que el dinero que obligatoriamente me exige el Estado (bajo pena de cárcel), financie la industria armamentística y del aborto, entre otras muchas inmoralidades. Efectivamente, los crímenes de pederastia son muy graves y revelan el monstruo que el hombre lleva dentro. Son tan repugnantes que muchos pensamos que son una enfermedad del alma. Hasta un asesinato, que es objetivamente mucho peor, nos parece, en determinadas circunstancias, algo mucho más razonable. Toda la sociedad ha cobrado especial conciencia de esto en los últimos años, y Benedicto XVI no ha podido ser ni más claro, ni más contundente al respecto. Pero lejos de quemar en la hoguera o de mandar al infierno a los pecadores, pide para ellos penas civiles, y reza por sus almas para que también los pederastas, como todos los hombres, sanen su alma y tengan un hueco en el cielo. ¿Quién enciende las hogueras en el siglo XXI? El documento del Papa ha sido también criticado. Pero cualquier inteligencia sana y sensible debería ver en él no sólo a una inteligencia notable, sino a un corazón enorme. Sobre esto escribe un inteligente ateo militante, Gabriel Albiac. Les animo a leer los tres enlaces, pues si aprendiéramos a juzgar como estos hombres podríamos convivir combatiendo nuestro monstruo, pero no escondiéndolo de los otros, sino con la ayuda de los otros, sabiendo que nos quieren a pesar de todas de nuestras miserias. Así ha de ser ese lugar donde la vida se ensancha.






