ANÁLISIS DE CULTURA
El fin de una era

Por Marta G. Bruno
1 min
Cultura04-04-2010
Pocas cosas quedan intocables tras 100 anos de existencia. La Gran Vía es prueba de ello. Sus aceras, sus fachadas evocan los escritos de tantos y tantos escritores que ya hoy quedan lejanos. Han pasado las décadas, y lo que antes eran bares de tertulia, joyerías donde lo pomposo era moda, o cines que imitaban el más puro estilo Broadway quedan atrás, porque cada época tienen su estilo. Si Don Alfonso XII levantara la cabeza, se quedaría sorprendido de lo que hoy atrae, y se llevaría las manos a la cabeza si viera que uno de los teatros más imponentes de esa avenida ha quedado convertido en una franquicia de ropa de dos plantas. Hoy ya no ocurren anécdotas como el toro que se escapó del matadero y acabó rondando la zona y estoqueado por el torero Diego Mazquiarán. Madrid se quería modernizar con esa calle, y vaya si lo hizo. Tanto que se derruyeron 300 casas para poder construir la avenida, lo que provocó no pocas protestas de los vecinos que poblaban la zona. 100 anos después, son muchos los que se manifiestan por la degradación de la zona. Los desperfectos urbanos y sociales son perceptibles: exceso de tráfico, carteristas por cada esquina, tráfico de drogas, sin hablar de la prostitución que abunda. Era una avenida repleta de patrimonio cultural, hoy no es más que consumista de comida y bebida rápida, de ropa, y tecnología. Muchos critican que las lonas publicitarias afean el entorno. En fin, son muchos peros los que ponen en duda la resistencia de una avenida como lo es la Gran Vía al paso del tiempo.
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press






