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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Esta juventud de ahora...

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad04-04-2010

No se puede generalizar. Es el gran error del Periodismo que compite con la rapidez y la fácil atracción de lectores mientras reniega al contraste de la información y la reflexión. Es lo de siempre. Estamos en la era de la información, pero ojo, tener muchos datos puede llevar al conocimiento, pero no siempre a la sabiduría y mucho menos a la bondad y a la verdad. Una de las generalizaciones que más se suele hacer en la sociedad es la de afirmar que todos los jóvenes son iguales, que ni estudian, ni trabajan, que no tienen valores ni se sacrifican por nada, que se emborrachan en botellones, que son irresponsables, que no respetan a los mayores, que son violentos, que sólo les preocupan las pantallitas y que pierden la virginidad cuando apenas han dejado de ser niños. Mentira y gorda. Hay jóvenes, muchísimos, que tienen ideales de realización personal, que incluso lo dejan todo por hacerse sacerdotes, que buscan un futuro sano, que son solidarios y que tienen las cosas claras, como la joven Lucía que siguió adelante con su embarazo sorpresa en aquella canción de Sergio Dalma. ¿Qué ocurre entonces? Que, salvo excepciones, los jóvenes no encuentran las herramientas suficientes para rematar su personalidad y construirse como adultos de bien, que si no se convierten en bichos raros, pues la propia sociedad los marca y los aparta. No tendría que valer el ¿quién no ha probado un porro alguna vez?, como no sirve el ¿quién no ha intentado autolesionarse? Los tiempos cambian, es verdad, pero no supone lo mismo robar un burro en las fiestas del pueblo vecino para regresar a casa que conducir un coche borracho. ¿El que esté libre de pecado que tire la primera piedra? Según en qué situación. ¡Despertemos! No todo es relativo. Nuestros jóvenes son valiosísimos, diamantes en bruto, pero si no se pulen convenienemente pueden acabar en un estercolero cualquiera, cofundidos con los desechos. Y por mucha rienda suelta que se les quiera dar no hay que olvidar que, en muchos casos, son menores, y que con tanto dato y tanta información mal dada quizás no puedan tomar decisiones importantes. Antes de criticarles y generalizar, apostemos por los jóvenes, pero de verdad, y no por el camino más fácil. Faltan las herramientas. No hay atajo sin trabajo, dice el refrán.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo