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¿TÚ TAMBIÉN?

Terror a la adopción

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión08-03-2010

Jim Caviezel, protagonista de La Pasión de Mel Gibson, y su esposa Kerri, no conseguían tener hijos. Sufrieron dos abortos y a Jim le “aterrorizaba” sólo el hecho de plantearse adoptar uno: “No pensaba que pudiese amar a un niño así”, confiesa ante las cámaras de CBS 19. Hasta que una amiga les mostró una fotografía de un niño con un tumor cerebral tan patente que podía verse incluso por fuera de la cabeza: “Había algo en sus ojos -relata el actor- y me quedé como escuchándole: ¿Me amarás?. Yo dije: Sí, te amaré”. Lo adoptaron en 2007. “El amor fue instantáneo y definitivo, a un nivel que nunca había experimentado”. Entonces él y Kerri decidieron adoptar de nuevo. Les ofrecieron una niña en perfecto estado de salud, pero pensaron que sería más fácil que la adoptara otra familia, mientras que otra, también con un tumor, parecía con menos posibilidades. “Sí, cuando les vi a ambos, mis ojos vieron sus deformidades, pero mi corazón no. Mi corazón vio que eran hermosos, y no sólo que eran hermosos, sino que me embellecían a mí, porque me hacían querer ser un hombre mejor”. Da gusto encontrarse con testimonios como ese en la televisión. Podríamos compararlo con lo que estamos acostumbrados a ver en España, pero prefiero ni mentarlo. El cine español nos ha regalado este año una película que, al menos, se toma en serio el drama del aborto, de la adopción, de las dificultades de la familia hoy y de cómo amar a los indefensos nos hace querer ser mejores personas. Se llama La Vergüenza y no es para menos, porque la película revela las vergüenza de nuestra sociedad y, aunque da las claves para enfrentarse a ellas, no se revela especialmente optimista. “No pensaba que pudiera amar a un niño así”. “Mi corazón vio que eran hermosos, y no sólo que eran hermosos, sino que me embellecían a mí, porque me hacían querer ser un hombre mejor”. Los actores y famosos suelen ser hoy modelo para muchas cosas, no siempre edificantes. Ojalá los pensamientos, la actitud y la respuesta de Jim Caviezel ante dos criaturas inocentes y con dificultades fueran los de todos los implicados hoy en España cuando acontece un embarazo imprevisto. Nuestros políticos creen que es mejor mirar para otro lado… o eliminar asépticamente las dificultades. Sin embargo, un pueblo en el que merece la pena vivir y superar cualquier crisis es justo un pueblo que, ante las dificultades, decide afrontarlas diciendo: “me embellecen, porque me hacen querer ser mejor”. Con esa actitud qué fácil sería edificar, entre todos, ese lugar donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

$red

Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach