ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Macabras colaboraciones

Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional07-03-2010
De todos es sabido que los grupos terroristas tienen lazos entre ellos. A pesar de la distancia territorial o a que tengan diferencias de ideología (aunque la mayoría suelen ser de ultra izquierda), siempre tienen el nexo común de compartir fines. Dichos lazos pueden incluso ser más estrechos y llegar a la colaboración, compartiendo información, campos de entrenamiento, refugio y material. Esta macabra colaboración tiene su contrapeso en la cooperación entre países en materia de lucha antiterrorista, que, afortunadamente, cada vez es más intensa y productiva. El principal ejemplo se halla entre Francia y España. Lejos han quedado los tiempos –en la década de los años 80 del siglo pasado– en los que el territorio francés era un santuario para los terroristas de ETA, con la connivencia del Gobierno galo. Desde hace más de 20 de años, los gabinetes de España y Francia trabajan codo con codo y han detenido (y siguen arrestando) a importantísimos etarras. Esta situación ha llegado a tal punto, que los terroristas buscan resguardo en otros lugares como Portugal. Sin embargo, visto lo visto, parece que el Ejecutivo portugués tampoco se lo va a poner fácil a los asesinos. En un mundo donde el terrorismo cada vez está más desterrado y repudiado, llama la atención que haya países que sean ambiguos con los criminales de esta calaña. La Audiencia Nacional ha visto indicios de colaboración del Gobierno de Venezuela con ETA y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). El presidente venezolano, Hugo Chávez, en vez de adoptar una postura de cooperación con la Justicia española, ha tomado el camino de la verborrea y las bravatas, algo habitual en él. Aunque la acusación judicial fuera falsa, lo más lógico sería que colaborara en la investigación del juez y en caso de que ésta quedara en nada, exigir disculpas públicas a la Audiencia Nacional. La actitud de Chávez en este caso puede ser bien vista por sus acólitos pero dice muy poco de él, del Gobierno venezolano y de quienes lo apoyan. Cuando se habla de terrorismo, cualquier ambigüedad puede ser interpretada como un apoyo velado a los criminales.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD






