Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE ECONOMÍA

El ombligo de cada cual

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía28-02-2010

Standard & Poor’s no ve a España capaz de reducir su déficit en la medida que calcula el Gobierno. Bruselas augura que la contracción de la economía en nuestro país será mayor de lo que figura en las previsiones del Ejecutivo. Los analistas esperan que las compañías del Ibex 35 ganen un 7,73 por ciento en 2010. Semana tras semana, organismos, auditores y centros de estudios estadísticos nos bombardean con sus predicciones. Sus datos se solapan, se reemplazan, se contradicen. Y yo me pregunto qué fue primero, si el vaticinio o la realidad. Hasta qué punto la realidad evoluciona para comportarse como los expertos esperan que lo haga; o si a veces se obstina en llevar la contraria para fulminar supuestas metodologías de estudios y sesudas conclusiones. Nadie previó la gran crisis que se nos echaba encima. Aunque en sordina se escuchasen de vez en cuando los mantras de la burbuja inmobiliaria que iba a explotar y de que nuestro ritmo de consumo era insostenible, nadie nos había dicho que una pandilla de sinvergüenzas se estaba dedicando a especular sin medida sobre bases de aire. No sabíamos que se estaban concediendo hipotecas peligrosísimas y que la negociación con activos basura se multiplicaba día tras día en las mismísimas narices del FMI, la OCDE y el Banco Mundial. Si nadie fue capaz de pronosticar este hundimiento, ¿por qué ahora vamos a tomar todas las predicciones como biblias? ¿Van a acertar donde antes fallaron estrepitosamente? Más bien creo que, en vez de tanta lluvia de pronósticos, sería más acertado elaborar unos pocos, pero sólidamente fundados y transversales entre varias fuentes, y así sería más difícil una equivocación manifiesta. Y también podríamos fiarnos y orientar razonadamente nuestros comportamientos como ciudadanos, factores de producción y consumidores. Porque ahora, con tanto guirigay adivinador, al final lo que ocurre es que tenemos decenas de sugerencias con débiles cimientos cada uno otea las cosas sin salir de la ventana de su propio ombligo.

Fotografía de Gema Diego