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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Pero qué mala eres

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional28-02-2010

¡Ay! doble moral, pero qué mala y qué frecuente eres. Cada vez más, lamentablemente. El mundo gira a tal velocidad y se está haciendo tan personal e interesado que la objetividad se está perdiendo. Las cosas que están mal hechas, están mal independientemente de quien las haga, no se puede maquillar la realidad para adaptarla a los criterios que a cada uno le parecen. La actualidad de los últimos días deja varios ejemplos muy clarificadores de esta doble moral. La semana pasada, el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, estuvo visitando España y vio cómo un kurdo le lanzaba un zapato (un gesto muy ofensivo para los musulmanes). El mandatario no llegó a ser alcanzado, pero se ha criticado mucho este incidente, algo que no ocurrió cuando el ex presidente de Estados Unidos George W. Bush sufrió un ataque similar (por cierto, viendo las imágenes, todavía hay gente que se sorprende de los reflejos de Bush para esquivar los zapatos). La muerte por inanición del disidente cubano Orlando Zapata Tamayo ha vuelto a poner a Cuba en el centro de la actualidad internacional. Resulta curioso ver cómo muchos se rasgan las vestiduras ante las dictaduras de la derecha (afortunadamente, se puede decir que éstas ya están, prácticamente, extinguidas) y cómo se ponen paños calientes o se mira para otro lado si son regímenes totalitarios de izquierda (de los que, en pleno siglo XXI, aún quedan ejemplos en Cuba, Corea del Norte, China…) La dictadura, la represión, no respetar los derechos humanos y la falta de libertad está mal en todos los casos y siempre merecen una condena explícita. Algo similar ocurre con la cada vez más frecuente costumbre de insultar a los políticos españoles cuando acuden a actos públicos. No es sano disfrutar viendo cómo vilipendian a José María Aznar y echarse las manos a la cabeza cuando abuchean a José Luis Rodríguez Zapatero o a Santiago Carrillo. Lo mismo ocurre en el otro sentido, es decir, criticar lo ocurrido con Aznar y alegrarse de que le pase a Zapatero o Carrillo. Esta falta de respeto está igual de mal venga de donde venga y la sufra quien la sufra. Seguro que si se busca con detenimiento, se encuentran muchas más muestras de doble moral. Es bueno identificarla e intentar acabar con ella, pero no sólo en los demás hay que comenzar por uno mismo.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD