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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Haití no existe

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad07-02-2010

Hace apenas un mes la noticia copaba todas las portadas. El país más pobre de América yacía bajo los escombros. Y bajo ellos decenas de miles de personas, la mayoría muertas, alguna afortunada salvada por la casualidad del milagro. Hace apenas un mes se removían las conciencias de Occidente para ayudar a un país que, como otros tantos del tercer mundo, vagabundea en la ignorancia de gran parte de la Humanidad. Antes del gran terremoto daba lo mismo que las personas apenas tuvieran para comer, ni un techo bajo el que refugiarse, ni seguridad, ni higiene ni algo, cualquier cosa. Por eso robaban, en parte. Ahora, apenas un mes después, se ha desinflado el foco informativo porque parcecen más interesantes -que no más importantes- otras muchas cosas, como que el presidente Rodríguez Zapatero interprete el papel de un devoto orador para compartir una foto con el todopoderoso Obama. Hasta la candidatura de Penélope Cruz a los premios Oscar ha restado importancia al horror que sigue viviéndose en Haití. Y decir Haití es decir Somalia, Sudán o la India. Quienes por su labor humanitaria han prestado sus manos a buscar vida -aunque prácticamente sólo encontraron muerte- bajo los escombros confiesan que en Haití olía horrorosamente a muerto, un olor que les impedía probar bocado, y un olor que aún impregna sus ropas, muchas lavadoras después. Quizás sea eso lo que ocurre. Que los titulares de horrores como el de Haití sólo entran por los ojos mientras el resto de los sentidos permanecen en las comodidades de Occidente: en el tacto de una buena manta en vez de polvo, el sopor y arañas; en el sabor de un buen café, en lugar del hambre; en el sonido del partido de la televisión, en lugar de los niños que lloran porque no encuentran a sus padres; y en el olor de un perfume caro en vez de llenarse el olfato con cadáveres. Quizás faltan demasaidos sentidos. Quizás por eso Haití y otros Haitís no existen.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo