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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Más pánico con menos riesgo, más beneficio

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional03-01-2010

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, empieza a sentir la altísima responsabilidad de su cargo. Seguro que él ya lo sabía, pero muchos pensaban que toda la Presidencia de Obama iba a ser un camino de rosas. Estar al frente de la primera potencia del mundo genera muchos desafíos que hay que saber resolver de la mejor manera posible, sin peder la posición de liderazgo y sin dar la sensación de prepotencia -algo que no es fácil-. Así se fortalecen posiciones, se avanza y se mantienen las buenas relaciones con los países amigos. Lo que es evidente es que, en el 99 por ciento de los casos, los que son enemigos van a seguir siéndolo a pesar de quien esté en la Casa Blanca. La principal amenaza que vive Estados Unidos (y Occidente) es el terrorismo islamista. Atentados como los del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono en Washington son muy difíciles de repetir. No sólo por las medidas antiterroristas sino porque los criminales se han dado cuenta de que pueden lograr mucho daño sin tanta preparación. Es cierto que el 11-S ha pasado a la historia por la sofisticación de los planes y por el elevado número de víctimas -tanto mortales, como heridas-. Sin embargo, para los intereses terroristas es más rentable cometer atentados más sencillos, más baratos, con menos víctimas (aunque atentar contra aviones comerciales asegura decenas de muertos) pero más frecuentes. De este modo el miedo se desata en la población y aumenta la sensación de inseguridad. Lamentablemente, siguiendo este modus operandi, los asesinos van a conseguir sus macabros objetivos casi sin exponerse al riesgo. Es bastante fácil radicalizar a una persona para que se convierta en un suicida, facilitarle el material explosivo y utilizar la marca Al Qaeda para sembrar el pánico. Los líderes terroristas tienen poco que perder. Si el atentado sale bien se atribuyen rápidamente el éxito. Si se frustra la acción y se captura al suicida, los ideólogos del crimen también ganan y se sienten seguros porque no han tenido contacto directo con el detenido y porque logran que el mundo recuerde que la amenaza está muy presente.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD