Otro gatillazo del nacionalismo catalán

Por Alejandro Requeijo
3 min
España14-12-2009
Sacaba pecho el orgulloso alcalde recordando una y otra vez que aquel era “el pueblo más pequeño de toda Cataluña”. En Sant Jaume de Frontanyà, 18 habitantes votaron a favor de la independencia de su pueblo. Eso es cerca de un 90 por ciento del censo -recuerden, “el pueblo más pequeño de Cataluña”-. Sant Jaume de Frontanyà, por cierto, lo hacía un día antes que los otros 165 municipios catalanes llamados a opinar sobre el mismo asunto. Una idea del alcalde “del pueblo más pequeño de Cataluña”, que vio en el adelanto una oportunidad para ser el foco de todas las miradas durante un día y, por qué no, generar tantas visitas (periodistas, oportunistas, vecinos, curiosos, fanáticos...) como ingresos para la aldea. No en vano el orgulloso alcalde es el dueño de uno de los dos únicos bares del lugar. Negocio redondo. Todo muy Berlanga, pero en versión catalana. Así, al grito de Visca Catalunya lliure, pero sin olvidar que la pela es la pela, se inició esta orgía de autoafirmación del nacionalismo auspiciada por CiU y ERC. El circo no tenía ningún carácter legal, pero sí mucha intención de desafío y medición de fuerzas. ¿Al final? La ideología de barretina y terruño se apunta otro gatillazo. Apenas un 30 por ciento de todos los que estaban llamados a votar se tomaron la molestia de hacerlo. Lo que es lo mismo, 7 de cada 10 habitantes de los pueblos más nacionalistas de Cataluña directamente han pasado. Y eso que la victoria del sí estaba holgadamente asegurada. Desde el inicio, el inventó estaba enfocado sólo a esa opción. Y eso que los promotores contaron con el presidente del Barça haciendo las veces de Marilyn Monroe animando a las tropas. Eso a pesar de que permitieron el voto desde los mayores de 16, pensando en que el empuje de la vehemencia juvenil sería definitivo. Nada, al final otro chasco. Y ya van dos si se tiene en cuenta el referéndum sobre el tan traído Estatut que sólo respaldó un 36 por ciento de catalanes. El resto se fue a la playa. Al final, “el pueblo más pequeño de Cataluña” puede servir perfectamente para retratar el recorrido del pensamiento y las intenciones que hay detrás de esta iniciativa y de sus impulsores. Analizando uno a uno los 166 ayuntamientos llamados a reivindicar la independencia de Cataluña, los resultados son esclarecedores. Demuestran que a medida que el municipio es más grande, cosmopolita, abierto a la realidad... la participación en esta farsa es menor. En las grandes ciudades apenas el 19 por ciento. En contra, a medida que los pueblos están más aislados, más pequeños, menos abiertos al mundo que les rodea... la participación -y por tanto el sí- es mayor. Ahí está la verdadera radiografía de la ideología nacionalista, sea cual sea su bandera. Es la ideología del pasado, la insolidaridad, el miedo al diferente, la exaltación única de lo propio...Es la ideología del paleto -dicho de una persona: falta de trato social (RAE)- y su terruño. Y encima CiU dice que ha empezado una nueva era. ERC asevera que el Estatut ya no hace ni falta. Hasta la izquierda abertzale asegura tomar nota. ¿Alguien se acuerda de las obras del Carmel? ¿El 3 por ciento? ¿El caso Millet? ¿La operación Pretoria? ¿Les suena? Que empiecen a trabajar por Cataluña. De verdad.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio






