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SIN CONCESIONES

La crisis no está en la calle

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión02-11-2009

Llevamos casi un año con más de cuatro millones de españoles en paro y no ha pasado nada. Hay crisis económica pero no hay crisis social. Este es el argumento que esgrimen desde las filas gubernamentales y socialistas para restar importancia a las cifras oficiales. Aducen que una es la realidad de las estadísticas y otra la realidad de la calle. Lo cierto es que el clima social está demasiado apaciguado para haber más de un millón de familias con todos sus integrantes en paro. No ocurrió lo mismo en 2002, cuando en plena minicrisis por el estallido de la burbuja tecnológica los sindicatos convocaron una huelga general contra el Gobierno de José María Aznar. Entonces había poco más de dos millones de desempleados pero a UGT y CCOO les pareció más que suficiente para convocar un paro nacional de 24 horas en plena Presidencia española de la Unión Europea. Ahora, en cambio, están ocultos bajo el manto gubernamental e incluso aprueban manifiestos de apoyo a Zapatero junto a los actores que hicieron campaña electoral a favor del candidato de las cejas. Como ahora no hay críticas ni manifestaciones sindicales, la izquierda política sostiene que no hay crisis social, como si los problemas sólo fueran realidad cuando se plasman con pitos y pancartas en las calles. No es así. La crisis económica se siente en los portales que por la noche se llenan de vagabundos que duermen tapados con cartones. La crisis económica se siente en los bancos de los parques que cada mañana están repletos de gente desocupada. La crisis económica se siente en las líneas discontinuas que conforman sobre la acera los cada vez más desamparados que piden limosna para comer. La crisis económica se siente en la pausa de los semáforos, donde se agolpan toda clase de ingeniosos para lograr un pequeño sueldo bien por compasión bien por solidaridad. La crisis económica se siente en la pandilla de amigos, donde cada semana aumenta el número de parados. Todo eso es crisis y no precisamente de estadísticas. El Gobierno no le presta importancia porque, gracias a Dios, nadie quema coches como protesta y nadie corta el Paseo de la Castellana. Y si alguien pita al presidente del Gobierno, como en el desfile de la Fiesta Nacional, le tachan de ultraderechista y aquí no ha pasado nada. Si hacemos caso a Zapatero, en España nunca ha habido crisis económica. En todo caso, ha habido un "ajuste" como consecuencia de la situación financiera internacional. Fue él quien dijo que la culpa era de Estados Unidos y la política conservadora de George W. Bush. Sin embargo, ahora que Barack Obama ocupa la Casa Blanca y que la economía de la primera potencia del mundo está al alza, España permanece de capa caída. Hay paro, deflación, una gran deuda pública y recesión. La crisis está en los números y en la calle pero el Gobierno se empeña en no verla. Tanto es así que en la puerta de La Moncloa hay un grupo de humildes obreros acampados desde hace meses con pancartas que piden ayuda a Zapatero. Están en la misma verja del palacio pero el presidente no quiere verles. Una vez más, cierra los ojos a la realidad del país, a la realidad de la calle, a la realidad que vivimos los ciudadanos. Y así, de espaldas a la realidad, es imposible gobernar.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito