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ANÁLISIS DE ESPAÑA

La falta de reflejos de Rajoy (II)

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España19-07-2009

Iba a ser su gran año. La temporada política toca a su fin y, a la hora de hacer balance, Rajoy tendría muchos motivos para sonreír. Deja a atrás una conflictiva remodelación interna que casi le cuesta una rebelión. Luego los resultados electorales afianzaron su liderazgo. Recuperó Galicia, los votos del PP propiciaron un cambio histórico en el País Vasco y la racha se completó con la victoria en las europeas. Dicho de otro modo, entró la pelotita y los críticos desaparecieron, si bien no de menara definitiva, sí hasta el próximo resbalón. Ha sido el curso de la recuperación de la esperanza del partido tras al menos cinco años de vagar a la deriva. El líder del PP superó sus dos puntos débiles: el liderazgo del partido y las urnas. Pero pese a todos estos motivos a Rajoy, al PP, se le ha metido una china en el zapato que le impide irse tranquilo de vacaciones. El caso Gürtel está sacando de nuevo a la luz lo peor del líder del PP. Y en concreto, lo que afecta a la continuidad de Bárcenas. Rajoy sigue apelando a la presunción de inocencia de su tesorero. Algo que a estas alturas es como que le salga un hijo negro y espere a la prueba de ADN para confirmar que no es suyo. Al no instarle a dimitir, evidencia otra vez la falta de reflejos y de decisión que ya se han manifestado en numerosas ocasiones durante su mandato. Tuvo que perder un sin fin de elecciones, entre ellas dos generales, para imprimir el cambio de imagen y de rumbo que tantas veces le sugirieron las urnas. Además el presidente del PP vuelve a demostrar la incapacidad, el miedo o lo que sea para tomar decisiones que puedan afectar a algún sector de su partido. Pesos pesados del partido como Ana Mato, Arenas o históricos como Álvarez Cascos protegen a Bárcenas. Pero casi la totalidad del partido ya se ha dado cuenta de que sería más sencillo aquello de que muerto el perro se acabó la rabia. Se dice que Zapatero rectifica y titubea demasiado. Mal. Pero a veces Rajoy peca en exceso de lo contrario. Y eso a veces también es un error. Puede que esté siendo preso de su estrategia inicial. Esa en la que el malo era Garzón por hacer una caza de brujas contra su partido. Y dio resultados al principio como fue la dimisión de Bermejo. Pero cualquier entrenador haría cambios en su estrategia si el partido se le pone feo y su defensa es un coladero. Y el precio de mantener a Bárcenas aumenta cada minuto que pasa. Un filón para que los socialistas vuelvan a practicar su política de oposición a la oposición en la que se sienten tan cómodos. Y, sin embargo, lo peor no es la Gürtel o Bárcenas. Nadie se acordará de ellos cuando la actualidad se fije en otras marejadas. El problema es la incapacidad de Rajoy a la hora de tomar una decisión tan obvia y sencilla. Lo grave es que ya son demasiadas las veces en las que se ha demostrado que el líder del PP va por detrás, no sólo de la calle, sino de su propio partido, y lo que es peor, de los acontecimientos. El peor defecto que puede tener alguien que aspira a ser presidente del Gobierno.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio