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HONDURAS

La Comunidad Internacional repudia al Gobierno de Micheletti

Por Gema MartínezTiempo de lectura3 min
Internacional03-07-2009

El nuevo Gobierno hondureño, en el poder desde la destitución de Manuel Zelaya, tiene que hacer frente no sólo a la inestable situación interna de su país, sino también al aislamiento internacional. La Unión Europea, Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA), entre otros, han decidido dar la espalda a Roberto Micheletti, pues no reconocen la legitimidad de su Gabinete y quieren que Zelaya sea restituido en su cargo.

El primer organismo internacional en plantar cara al nuevo Gobierno de Honduras fue Naciones Unidas; su Asamblea General aprobaba una resolución en la que se instaba a la "inmediata e incondicional" restitución de Manuel Zelaya como presidente. Zelaya fue obligado a abandonar el país centroamericano horas antes de que se celebrase un referéndum por el cual, su presencia como cabeza visible del Gobierno hondureño podía perpetuarse en el tiempo. El Ejército, artífice de esta suerte de golpe de Estado, condujo a Zelaya hasta Costa Rica y aupaba a Roberto Micheletti como presidente interino. El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación español, Miguel Ángel Moratinos, también manifestó su oposición a la destitución de Manuel Zelaya como presidente de Honduras, aduciendo que "ni España ni nadie de la Comunidad Internacional van a dar legitimidad a las autoridades provisionales e inconstitucionales que tienen ahora los hondureños" (es decir, el Gabinete presidido por Micheletti). Posteriormente, llamaba a consultas al embajador español en Honduras, Ignacio Rupérez, medida que imitaron los gobiernos de Francia e Italia. La llamada a consultas es una medida de carácter diplomático, por la que un país expresa su malestar ante la situación del Estado en el que esté acreditado el embajador, y por la que se solicita la retirada de representación diplomática. Esta medida es de carácter temporal y representa el paso previo a la ruptura de relaciones diplomáticas o la retirada de forma permanente de la representación. Además de las llamadas a consulta por parte de estos tres países miembros de la Unión Europea, la organización también ha decidido romper las negociaciones con Centroamérica hasta que no se restablezca la situación en el país hondureño. Por su parte, y siguiendo la línea de aislamiento internacional encabezada por la ONU y sus socios trasatlánticos, Estados Unidos ha suspendido las actividades militares que compartía con Honduras. No obstante, la ambigüedad con la que la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha tratado el tema y la negativa de la Administración Obama a retirar a su embajador de Tegucigalpa, ha provocado que algunos medios de comunicación cubanos y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hayan afirmado que Estados Unidos ha sido partícipe de la destitución de Zelaya. Otras reacciones Las potencias europeas o Estados Unidos no han sido los únicos que han decidido marginar al gabinete de Zelaya. La Organización de Estados Americanos (OEA), con sede en Washington, ha amenazado a Honduras con su expulsión. Además, su secretario general, José Miguel Insulza, ha viajado hasta la capital hondureña para pedir la reinstauración de Zelaya en su cargo, y reunirse con representantes de los sectores que están a favor y en contra del depuesto mandatario. Asimismo, uno de los pesos pesados de la organización americana: Venezuela ha suspendido los acuerdos de cooperación energética entre los dos países. Chávez, que es uno de los más firmes valedores de Zelaya en Latinoamerica, hizo pública su decisión de suspender los envíos de crudo a Honduras en su programa televisivo Aló Presidente, excluyéndola así de la alianza de Petrocaribe. Otro miembro de la OEA, Argentina, ha tomado, entre otras medidas para mostrar su repulsa al golpe de Estado, la decisión de suspender su cooperación militar con Honduras. Además del bloqueo internacional, el Gabinete de Micheletti, también deberá hacer frente a un más que innegable retroceso económico, pues el Banco Mundial le ha denegado un préstamo de 270 millones de dólares.

Fotografía de Gema Martínez