ANÁLISIS DE SOCIEDAD
No gasten energía

Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad10-06-2009
El cierre -o no- de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) ha puesdo de actualidad el debate sobre las energías. Y el asunto ha coincidido con los primeros calores del inminente verano. Qué casualidad. Menos mal que este año no se habla de sequía -¿habrá pasado el temido cambio climático sin darnos cuenta?-. Aunque, según están las cosas, este verano en Benidorm tendrá que prevenirse el abastecimiento del líquido elemento y demás ante la previsible avalancha de turismo nacional a gorronear el piso de la familia. ¡Qué pronto se olvidan las cosas! Si parece que fue ayer cuando un señor gallego decía que de cambio climático na de ná y cuando un señor de León prometía a sus paisanos que seguirían trabajando en las minas de carbón. Los primos de Rajoy y cia dirán lo que quieran pero ¡qué sabia es la cultura popular! Y con popular no se quiere decir del PP, cuidadito, sino esta otra: "Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo". Llegó la fecha señalada y el sayo -ya en desuso- fue a la tintorería, como las alfombras. Menos mal que, en estos tiempos de crisis y ecología verde, el urbanita -y el que no lo es tanto- ya dispone de un buen aparato de aire acondicionado. Gracias a él mantiene el ambiente dentro de los edificios como para ultracongelar a los pingüinos de Faunia mientras expulsa al exterior un aire caliente y pringoso que no hay quien augante. ¡Jozú! Luego se va la luz y viene la gripe A... Eso no les pasa a quienes están acostumbrados a vivir todo el año con un calor pringoso como a los camaradas cubanos. Allí el aire acondicionado también es helador para los turistas -Venezuela les cambia petróleo por médicos, a módico precio-, mientras que en las viviendas de los cubanitos de a pie no hay muchos artilugios más allá de la bombilla de bajo consumo que regala el Estado y unas hermosas ventanas sin cristal. Claro, así cómo van a tener culpa del cambio climático, si son un vivo ejemplo del ahorro energético con su característica parsimonia ante, eso sí, un futuro de lo más desalentador.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






