SIN CONCESIONES
¿Quién paga la crisis?

Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión14-06-2009
Economía y política para nada son iguales. Ni funcionan igual ni se rigen por los mismo criterios. La economía es una ciencia muy ligada a las matemáticas, donde dos más dos suman cuatro y la verdad siempre va ligada a los datos. La política, por el contrario, es una especie de arte en la que con demasiada frecuencia se atraviesan las fronteras de la falsedad y la exageración. No es fácil ser un buen político y mucho menos un buen economista. Pedro Solbes ha sido un gran gestor económico a pesar de la crisis actual, también lo fue Cristóbal Montoro. Sólo ha habido uno en la historia reciente capaz de dominar ambas disciplinas: Rodrigo Rato. Resulta fácil acordarse de él en estos tiempos de vacas flacas en los que, por desgracia, escasean los especialistas de las finanzas y abundan los políticos de la mentira y el engaño. España tiene políticos tan grandes como sus mentiras pero necesita buenos gestores frente a la crisis. Ayudar a los bancos con 30.000 millones de euros ha servido para casi nada, dar ayudas al automóvil apenas ha servido para vender más coches, regalar 400 euros a los trabajadores sólo ha ayudado a que el PSOE ganase las elecciones generales y el cheque bebé de 2.500 euros tampoco ha motivado a las españolas a tener más niños. La única medida efectiva para reducir el paro han sido los 4.000 millones de euros del Fondo de Inversión Local para que los ayuntamientos hagan pequeñas obras de infraestructuras. Ha ayudado a que el paro bajara el mes de mayo por primera vez en un año y para que el Gobierno presumiera de "brotes verdes". Sólo han transcurrido dos semanas y la ministra de Economía avisa que la economía española se hundirá un 3,6% en 2009 y no comenzará a recuperarse hasta 2011. Además, augura que el desempleo rozará los cinco millones de parados al año que viene. Lo dicen las previsiones oficiales del Gobierno, anunciadas inmediatamente después de las elecciones europeas. ¿Dónde han quedado los brotes verdes? ¿Se han secado con la primera ola de calor del verano o eran otro engaño más de la fábrica de mentiras de Zapatero? He aquí las diferencias entre un buen político y un buen gestor económico. El político oculta la crisis para ganar las elecciones, el gestor dice la verdad y comienza a tomar soluciones. El político culpa a otros de la mala situación económica, el gestor no se preocupa del responsable sino de los afectados. El político anuncia toda clase de medidas sin importar la utilidad, el gestor aprueba pocas pero efectivas. El político aparenta hacer mucho aunque las cosas sigan igual, al gestor le importa resolver los problemas. El político cambia de opinión según convenga en votos, el gestor sólo cambia de opinión cuando comprueba que ha fracasado. En España estamos hartos de esta clase de políticos, queremos gestores que digan la verdad y levanten el país del pozo en el que anda inmerso. Queremos políticos que no suban los impuestos, como acaba de hacer Zapatero con la gasolina o el tabaco y como pretende con la supresión de la deducción por vivienda. Esta es otra consecuencia más de su despilfarro. Aumentar el presupuesto público y elevar el déficit sólo sirve para hacer el agujero más grande. Para saber esto ni siquiera hace falta ser un buen gestor ni un economista de prestigio, lo sabe cualquier empresario y cualquier familia que en estos tiempos de crisis tiene que apretarse el cinturón para llegar a fin de mes.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito






