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SIN CONCESIONES

Del PCTV a D3M

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión08-02-2009

La paciencia es una gran virtud para la vida. Yo la heredé de mi madre, que educó mi capacidad de aguante ante la adversidad y de permanecer sereno en la desesperación. La paciencia ayuda a ver las cosas con más perspectiva, a huir de los placeres fugaces y a confiar en la Justicia Final. Porque el tiempo siempre otorga la razón a quien verdaderamente la posee y la arrebata de manera vengativa a quien se la autoasigna con toda clase de mentiras. Cinco años han bastado, por ejemplo, para destapar la red de falsedades políticas, policiales y judiciales tejida en torno al entramado de la banda terrorista ETA. En apenas un lustro, el Gobierno de Zapatero ha pasado de negociar con los terroristas a detener a sus cabecillas. En apenas cinco años, el Gobierno de Zapatero ha pasado de facilitar que los asesinos se presenten a las elecciones a anular indiscriminadamente sus candidaturas. Lo único que no ha cambiado en apenas una legislatura en el Gobierno de Zapatero en su utilización retorcida y torticera de la ley. No es una opinión, es un hecho. El Ministerio de Justicia permitió en 2005 que el Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) se presentara a las elecciones autonómicas de Euskadi porque así le convenía al PSOE. Nada le importó a Zapatero y al entonces ministro Juan Fernando López Aguilar que esta formación emplease los recursos de la izquierda abertzale, ni que sus agentes electorales fueran los mismos de la ilegalizada Batasuna, ni que Arnaldo Otegi pidiese el voto para la nueva marca de ETA. Al Gobierno le interesaba que el PCTV estuviera en las urnas para arañar votos a Ibarretxe y permitió que se presentara. Cinco años después, el PCTV ya es ilegal porque Zapatero ahora sí lo ha querido. En 2007, tampoco le convino obstaculizar la presencia de Acción Nacionalista Vasca en las elecciones municipales y, dentro de la negociación política con los terroristas, permitió que ANV entrase en más de un centenar de ayuntamientos. Ahora, las cosas han cambiado. El PNV ya no es favorito para los comicios vascos del 1 de marzo. El PSOE tiene serias posibilidades de gobernar en el País Vasco, así que cualquier lista de izquierdas supone un estorbo para alzar a Patxi López como nuevo lehendakari. ETA ha vuelto a presentar dos candidaturas a las elecciones autonómicas, igual que hizo en 2005. En aquella ocasión, el Gobierno de Zapatero tumbó Aukera Guztiak pero abrió paso al PCTV. Ahora no ha dejado margen posible. Ha recurrido tanto la lista de D3M como Askatasuna pese a la fragilidad de algunas pruebas. "No se puede ir a un parlamento a justificar la violencia", sostiene hoy en día el ministro del Interior. Ojalá hubiera dicho lo mismo en su momento con el PCTV y con ANV. ETA no habría tenido el altavoz político y mediático que otorgan las instituciones públicas. El Gobierno ahora sí ha hecho lo que debía. Pero al mismo tiempo ha quedado en evidencia. Lo hace por intereses electorales y no por principios democráticos. Si realmente quisiera expulsar a los terroristas de la vida política, disolvería los ayuntamientos gobernados por ANV en País Vasco y Navarra. No lo hace por otro cálculo electoral. Ojalá Patxi López venza a Ibarretxe como lehendakari, ojalá. Pero eso no limpiará el expediente de mentiras, engaños y falsedades acumulado en estos cinco años.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito