ORIENTE PRÓXIMO
Las sucias estrategias de guerra de Hamas e Israel
Por Luis Miguel L. Farraces
3 min
Internacional11-01-2009
Europa parece decantarse una vez más por el bando palestino en el conflicto de Oriente Próximo. Las repetidas muestras de crímenes de guerra por parte de Israel a la hora de bombardear Gaza han despertado la indignación de medio mundo, que acusa al Estado israelí de comportamiento genocida. Sin embargo, las estrategias de guerra sucia no son sólo cosa del Tsahal (Ejército israelí).
Amnistía Internacional denunció la pasada semana que no sólo los soldados israelíes, sino también los milicianos de Hamas, están utilizando a civiles como escudos humanos en el actual conflicto de la Franja de Gaza. En un comunicado realizado por Malcom Smart, responsable del Programa Regional para Oriente Próximo y el Norte de África, Amnistía Internacional asegura que fuentes de la organización han sido testigo en estos días de cómo el Ejército israelí está convirtiendo viviendas de palestinos en bases militares y puestos de francotirador obligando a las familias a permanecer en los primeros pisos. De esta manera el Tsahal evita que los milicianos de Hamas ataquen sus posiciones. Actuaciones como la que denuncia Amnistía Internacional están fomentando que los combates se desarrollen cada vez más en zonas civiles o núcleos de población habitados. Sin embargo, la ONG rechaza que este hecho sea sólo culpa del Ejército israelí y desvela que los propios milicianos de Hamas se pertrechan junto a edificios civiles para evitar ataques en la medida de lo posible y culpar a Israel de atacar a palestinos inocentes. Eso sí, Amnistía Internacional asegura que normalmente los combatientes palestinos suelen abandonar ese tipo de zonas en cuanto el enemigo abre fuego. Pero la población de Gaza no sólo ha tenido que sufrir el desgaste físico de la guerra, sino también el psicológico. Y es que la aviación israelí lanzó la pasada semana miles de panfletos sobre diversas poblaciones de la Franja destinados en parte a cercenar la moral de los civiles en la guerra actual. "Las Fuerzas de Defensa israelíes intensificarán la operación en la franja de Gaza. Próximamente el Ejercito de Israel atacará con mayor intensidad los túneles, los arsenales y las actividades terroristas, pero nuestro país no lucha contra la población sino contra Hamas y el terrorismo. Ponte a salvo siguiendo nuestras órdenes", rezaban las octavillas, que incorporaban un número de teléfono destinado a delatar a milicianos y posiciones de morteros o lanzaderas. Asimismo, toda la prensa regional se hacía eco de las declaraciones de un oficial israelí anónimo en el diario Yedioth Ahronoth, que aseguraba que “algunas compañías y batallones de Hamas han sido simplemente aniquilados. También se han visto casos de deserciones y a terroristas muertos de miedo cuando tenían que hacer movimientos arriesgados para enfrentarse en un cara a cara con tropas israelíes.” Y es que las cosas no pintan bien para Hamas en un futuro próximo. La vaga esperanza de rechazar al invasor cobró fuerza por apenas unas horas cuando a mitad de semana dos cohetes Katiusha lanzados desde Líbano impactaban en la ciudad israelí de Nahariya, al norte de Israel. El lanzamiento indiscriminado de misiles contra un núcleo de población civil, algo que Hamas ha hecho en Sderot en los últimos meses con poca fortuna, parecía llevar el sello de Hezbola. Los milicianos de Hamas tenían entonces motivos para frotarse las manos, ya que si el partido-milicia abría un frente desde el norte Israel sería entonces un enemigo más asequible. Sin embargo, las esperanzas del Movimiento de Resistencia Islámica pronto se disiparon, cuando Hezbola negó toda implicación en la agresión y culpó de ella a milicianos aislados palestinos. La Franja volvía a estar sola.





