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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

¿Y 2009? ¡Si no es para tanto!

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad04-01-2009

Cuando todos los augurios apuntan a que 2009 es el temido monstruo de las películas infantiles hay que llamar al realismo. Tampoco es para tanto. No es para conformarse con lo que nos toca vivir a cada cual cuando uno descubre que a otros las cosas les va peor, para nada, pero sí que ayuda a ser más realistas y menos pesimistas. Cuando los españolitos se quejan de sus hipotecas yo les mandaría de vacaciones a la Cuba que estos días "celebra" el aniversario de la revolución. A Cuba derechos, pero no precismaente a Varadero. Sería el paraíso de los que se encuentran hipotecados. Allí apenas hay propiedad privada y si no quieres vender al papá Estado la casa donde vives -tal como suena-, tranquilo mi amol, que el Estado espera a que te mueras para "desheredar" a tus hijos. Allí tampoco hay puntos negros en las "carreteras". ¡Si lo pillase Pere Navarro! En Cuba la "red de viales" es un concurso de baches en caminos de cabras. Tal cual. Y el parque de vehículos, presumen los lugareños, todo un museo automovilístico. Y tanto... Tampoco hay problemas con la gripe -¡es tan pegajoso el calor!-, y de haberlos apenas se encontrarían medicamentos para paliarla en los estantes desnudos de las farmacias. ¿Problemas con la educación? En eso sí que es "buena" Cuba, en la amplia cultura de sus gentes, entre cuyas materias se entrelaza como cizaña la propaganda política. De todo se puede hablar con cualquier cubano, sea campesino de la Sierra Maestra o de La Habana. De ciencia, de astronomía, de literatura, de deportes, ¡hasta de toros! ¿De política? Pues depende de si hay un CDR a la vista, o sea, el vecino encargado de controlar al de al lado a ver qué hace y qué dice del Partido y de la revolución. Todo atado y bien atado. Eso sí, cuando los españoles estamos empachados de roscón de Reyes y turrones, por mucho que se hable de crisis por estas latitudes, nunca sentiremos el hastío de tener que callar porque sí, a comer todos los días arroz con frijoles, espantar a las moscas, reconstruir una y otra vez las techumbres tras los pasos de los huracanes y a perder la mirada en el horizonte durante una mecánica jornada laboral que apenas reporta el equivalente a 15 euros al mes. Pero, queridos lectors, no se alarmen. Pues, aunque no es consuelo, en Cuba no están tan mal. Aún hay infiernos peores. Aunque pocos se acuerden de ellos en este 2009 de vacas flacas.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo