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ANÁLISIS DE NACIONAL

Hacia dónde tirar

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España28-12-2008

Los mensajes navideños del Rey son un guión encorsetado que se repite cada año sin apenas variación alguna. Los españoles asisten a su cita con el monarca atrapados en un bucle, como Bill Muray en el Día de la Marmota. Sus discursos dicen mucho o dicen poco, según como se mire. La cuestión es que Don Juan Carlos lleva diciendo lo mismo desde hace 30 años. Si acaso introduce algún matiz o se explaya más o menos sobre algún tema concreto. Quien quiere sacarle defectos lo hace y el que quiere ensalzar sus virtudes también. Y así año a año, sin que nada cambie. Desde el punto de vista periodístico, esta falta de novedades tiene sus ventajas. Sobre esa plantilla que el monarca repite cada Navidad, los titulares tienen la libertad de centrarse en el tema que la actualidad señale como más relevante. Todo a gusto de la intención que quiera darle el redactor. Y, cómo no, en esta ocasión el gordo se lo ha llevado la crisis económica. Ha sido la absoluta protagonista del año 2008 y también lo será durante los próximos años. La cuestión económica ha fagocitado el debate político hasta convertirse en su principal arma de batalla. Los cuchillos entre políticos vuelan ahora convertidos en tantos por ciento, datos de desempleo o recesiones. Basta darse una vuelta por ahí fuera para comprobar que hasta las pintadas que ensucian los edificios del barrio ya no hablan de inmigración, sino de dinero. La opinión pública se desayuna cada mañana con cifras cada vez menos esperanzadoras. A la fuerza se ha acostumbrado a vivir y a entender unos códigos nuevos que conforman el lenguaje económico. Igual que se acostumbró a entender la Formula 1 cuando comenzó a afectarnos de manera directa. Ya todo el mundo sabe lo que significa: que baje la bolsa, que suba la inflación... Igual que aprendieron lo qué era una chicane o un safety car. Cualquiera es un experto economista y el caso Madoff ha generado más comentarios que la última jugada de Messi en las tradicionales cenas navideñas que colapsan los restaurantes en estas fechas. Mientras tanto, todo político que se precie se sube al cajón para predicar el camino más corto hacia la salvación económica. Cada uno con sus fórmulas mágicas, sus pronósticos y sus eufemismos. Y en estas aparece el Rey y pide a todos que "tiren del carro" para superar la crisis. Su receta es la "unidad" pero no dice hacia donde tirar. ¿Hacia la derecha o hacia la izquierda?, ¿atrás o adelante?, ¿por el centro? Su falta de concreción se materializa como cada año al día siguiente, cuando socialistas y populares intentan monopolizar su discurso apropiándose de sus palabras y discutiendo sobre a quién de los dos le ha dado la razón Don Juan Carlos. Sin ningún tipo de autocrítica ni interés por arrimar el hombro a ninguna parte. Mucho menos para tirar de ningún carro. A partir de ahora le queda tiempo suficiente al Rey para que rehaga su plantilla, intente salirse del guión y en su próximo mensaje navideño procure dar más pistas, porque así no hay manera de entenderse. Mientras unos tiren para un lado y los otros para el contrario, el carro seguirá en el mismo sitio sin moverse. Y todo seguirá como siempre. Esperando sus consejos hasta el año que viene, feliz año... de la marmota

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio