ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Inocentes

Por Almudena Hernández
1 min
Sociedad28-12-2008
Ahí están, por todas partes. Y no son, precisamente, los famosos duendes de la Once. Son los inocentes. Esas personas que no tienen la culpa que ha recaído sobre ellas, que no tienen malicia. Y ahí están también, cargando su cruz, soportando la pena impuesta injustamente. Bien es verdad que nadie está libre de pecado, pero también lo es que los inocentes son multitud por doquier: cuando uno va tranquilamente por la carretera con su mujer y un borracho le manda, en el mejor de los casos, al hospital; cuando la avaricia rompe el saco y el materialismo maquilla el vacío de espíritu y no se vive la Navidad de forma sincera y plena; o cuando un niño ansía una familia y la burocracia se lo impide o viceversa. Hay muchos inocentes. Inocentes de recuerdos infantiles con bolas de papel en los zapatos, cama de petaca y las mangas del pijama cosidas. Inocentes sin rencor, que piden un caramelo o un bolígrafo al turista que pasa sus vacaciones en el paraíso. Inocentes en la residencia, que esperan la visita que quizás no llegue por culpa de una agenda imposible para las familias. Inocentes esperanzados por hacerse un futuro y que naufragan en una patera. Este año, la famosa y temida crisis ha gastado una broma pesada a millones de personas, que ni la lotería ni los famosos duendes tienen posibilidades de abarcar. Hace 2000 años, un mandatario cruel ordenó asesinar a todos los bebés porque entre ellos estaba un rey que podría quitarle el trono. Los cristianos lo celebran el 28 de diciembre, el día de los inocentes. Menos mal que sobrevivió unos años más. Ójala, queridos lectores, les sobreviva la inocencia en estas fechas.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo






