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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Hermano hombre

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad13-12-2008

Somos como lobos. Los hombres nos perseguimos unos a otros, nos criticamos, competimos con malas formas, nos ponemos trampas y hasta nos damos dentelladas. Nos puede la irracionalidad, el hambre, el afán de liderar el grupo, el suculento olor de la sangre. Y aunque no tengamos fauces ni aullemos a la luna, de todo ello hacemos caso por sobresalir sobre el vecino y hacernos notar empujados por la soberbia y arrastrados por tener más y más cosas, dejando asolado y en mudanzas el interior. Somos lobos por culpa de la vanidad tremenda que nos inunda, que nos empuja en manada la masa, nos despersonaliza, nos resta la grandeza de ser individuos únicos y especiales. Somos lobos. No hay más que ver el mal que hemos hecho en el día de hoy; o cómo anda el vecindario, el barrio, la ciudad, el país, el mundo… No hay más que leer la prensa y ver el balance ante el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: papel mojado. Peor aún: papel empapado en sangre. Somos lobos. Pero también podemos ser ese lobo de Gubbio que amansó Francisco. El santo le llamó al animal “hermano” y el bicho claudicó. Somos la bestia capaz de convivir en hermandad que se deja influir por los miedos, las persecuciones, las carencias de alimento y las presiones morales por ser el señor del bosque. Y aún así, sin saberlo, somos lobos y hermanos que tampoco nos atrevemos a querer saber si queremos claudicar para trabajar por un mundo mejor. Francisco fue un hombre sencillo, cercano, de grandes palabras simples y mensajes inmensos de verdad. A Francisco, un tipo del XII, le sorprenderían las dentelladas que nos lanzamos los hombres en pleno siglo XXI. Dice el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. La frasecita se las trae, y para aquel que quiera entenderla, ya le supondrá un buen entretenimiento, pues contiene material más que suficiente como para meditar durante toda la vida. Por cierto, lo fraternal es propio de hermanos. Y ser hermanos implica tener un mismo padre.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo